Sinceramente resulta muy curioso como la macroeconomía ha pasado de ser una ciencia prácticamente reducida a círculos académicos, gente especializada y como fuente de “palabros” para políticos aprendices de brujo a estar en el foco de las noticias y comentarios.

Términos que antes estaban reservados para unos pocos ahora son comentados en cualquier cafetería que se precie … como prima de riesgo, bono alemán, rescate, default y algunos más. Y se escuchan explicaciones y teorías de lo más peregrino y variado no siempre “independientes” de los intereses del que las hace. Todas se pueden resumir en dos ideas: “Qué mal está “la cosa” y “que lo pague otro, pero yo no”.

Entre todos, los pequeños empresarios tienen una noción posiblemente mucho más cercana de la situación económica general; no se la cuenta nadie, la sufren ellos mismos en sus negocios y empresas. Clientes, bancos, efectos devueltos, impagos, descenso de ventas, etc, etc. Y como todos sabemos, el diagnóstico está muy clarito; lo que no está claro es cómo o por dónde podemos “escaparnos” … o salir de la quema.

Siempre habíamos pensado que la deuda pública, española, alemana o ni contar ya con la americana era el valor más seguro porque los estados no podían quebrar … os acordáis … Y ahora la gente ve las noticias y está nerviosa porque le están moviendo los cimientos sobre los que se asentaba la tranquilidad de sus escasos ahorros, porque hay gente con ahorrillos, claro que los hay … agazapados y “acongojados” por usar un término suave …

¿Qué hacer con esos dinerillos que se han logrado juntar con tantas privaciones y esfuerzo ?, ¿dónde invertir para poder tener algo de tranquilidad para el futuro: la jubilación, la universidad de los niños?

Obviamente yo no tengo la solución y si la tuviera probablemente no la diría (si todo el mundo invierte en lo mismo o toma la misma decisión, una buena opción se convierte automáticamente en mala) Pero sí algunas pistas o ideas que me gustaría compartir.

Sea consciente de sí mismo: Valore sus capacidades y necesidades presentes y previsibles. ¿Cuánto riesgo está dispuesto a asumir a cambio de una promesa de rentabilidad?, Y su corazón, ¿está en condiciones de aguantar sobresaltos?

No se líe y que no le líen: Si hay una oportunidad de inversión que no entiende del todo, casi seguro que no debería aceptarla. Solo invierta en lo que entienda. Y de la misma manera que no se fiaría de su pescadero cuando quiere comprar pescado, “su” bancario no es el más indicado para “aconsejarle” inversiones. Es más, es el menos indicado. Ellos no tienen clientes, tienen objetivos a cubrir, especialmente en los tiempos que corren para ellos. Si el director de su banco le llama … posiblemente sea muy importante e interesante … para él, no para usted.

Milagritos no: Sea desconfiado siempre, pero especialmente si le ofrecen rentabilidades significativamente altas. Rentabilidad alta significa riesgo alto la mayoría de las veces, en otras ocasiones rentabilidad alta siginifica directamente engaño o timo (Forum, Gescartera, Contsa, etc … ¿recuerda?)

Diversifique: No ponga todos los huevos en la misma cesta, esto es, ni todos en el mismo banco ni todos en el mismo tipo de productos, ni todos en los mismos valores, etc.  Si hay un seguro de vida en las inversiones es la prudencia a la hora de tomar decisiones y diversificar las inversiones para limitar los riesgos.

No tenga prisa, no se precipite: Todos los meterán prisa … En realidad lo harán porque posiblemente la tengan … ¡Ellos! Usted posiblemente no, así que despacito y poco a poco. Si no lo tiene claro, cuentas de plazo corto (3 meses, 6 meses, 1 año máximo) y tendrá 3, 6 ó 12 meses para seguir pensándolo.

Evite el pánico: Si las noticias económicas le producen ansiedad, cambie de canal y vea los deportes … No se fíe ni de los que anuncian el Apocalipsis económico ni de los que insistentemente piden tranquilidad. Y hágales menos caso cuanto más insistan: son partes interesadas y por tanto no “objetivas” y me refiero tanto a políticos como a periodistas. Tanto unos como otros son especialista de explicar una cosa y la contraria con el mismo argumento o al revés, explicar una cosa con un argumento y el argumento contrario a la vez. Y sin sonrojarse. De entre éstos una raza aparte son los tertulianos “pofesionales” que saben de “tó” (como dicen en muchos sitios de Andalucía: “detósaben, de tó’ntienden”)

El pánico no solamente no ayuda sino que constituye muchas veces un problema más grave que el que original que causa el pánico. Un ejemplo claro son las cajas y bancos, donde el problema no es que haya problemas, sino que los impositores entren en pánico y se presenten en las sucursales a retirar todos sus depósitos … por eso es importante que se mantenga la calma y tranquilidad en los mercados … etc, etc, etc… que hemos oído varias veces últimamente.

Además si viniera el “Apocalipsis” es inútil correr, nos va a coger a todos igual, así que tanto si viene como si no… evite el pánico.

No se empecine: Las cosas han cambiado, de hecho siguen cambiando, justamente eso es lo que significa “crisis”, cambio en las cosas. Si algo ha funcionado siempre, no tiene por qué seguir haciéndolo, si algo valía 300.000 ó 500.000 ahora puede que lo valga, o más posiblemente puede que no. Si puede mantenerlo hágalo, esta situación no será eterna; y si no puede mantenerlo, no se empecine en mantener el precio… no lo venderá y será peor. Lo importante no es el “qué” sino “para qué”, así lo importante no es poseer una vivienda, sino disponer de una vivienda. E igual con otras cosas.

El “valor sentimental” o desarrollar sentimientos hacia las cosas es particularmente contraproducentes en estos casos … No fíe sus sentimientos en las cosas, las casas, los coches, los terrenos … Los sentimientos deben fijarse en las personas: los hijos, su pareja, los padres, los amigos, no en las cosas. En realidad si quiere, hágalo, pero que sepa que va a condicionarle y en cierta medida a convertirle en prisionero de esas cosas

No se vuelva loco: Todos vemos que muchas cosas (edificios generalmente) han bajado de precio, que hay muchas “ofertas” y el mercado está lleno de “oportunidades inmejorables”. Respóndase a estas preguntas: ¿lo necesita?, ¿lo necesita poseer?  Una vez que lo haya comprado, ¿podrá mantener el mismo nivel de vida y tranquilidad económica sabiendo que puede ser posible que lo que compre no lo venderá con la misma facilidad?

Mírese a sí mismo: De todos los negocios del mundo y de todas las oportunidades de inversión que pudiera tener o encontrarse, hay una sobre todas las demás que es con diferencia la que mejor que conoce, en la que más confía seguramente, en la que mejor se maneja y de la que más entiende: SU PROPIO NEGOCIO, y mírelo no solo como una inversión financiera, sino como una inversión estratégica (y tanto) en su medio de vida y posiblemente el de más gente  (sus familiares, sus trabajadores y sus familias) ¿Se le ocurre una oportunidad mejor de inversión? Y si no lo hace usted, ¿quién lo hará?

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