Tenemos caso 5 millones de parados, una tasa de desempleo que lastra toda posibilidad de recuperación económica y una clase política de la que no podemos esperar gran cosa. Así de seria empezaba a ponerse la última cerveza que me tomé hace unos días con un grupo de amigos empresarios de esa especie casi extinta de autónomos, microempresarios y emprendedores.

La reacción no se hizo esperar. Del –¡cómo está la cosa, chiquillo!-de mi amigo Luis pasamos al –¡algo tendremos que hacer!– de mi siempre valiente Manolito hasta llegar al tímido –pero ¿qué se puede hacer?– de Carmencita. Y entre tapa y tapa, llegamos todos a la misma conclusión: trabajo hay y mucho, lo que falta es gente que quiera trabajar y forma humana de crear empleo.

No entraré yo en rollos de reforma laboral pero sí me gustaría analizar un tema que, a nivel emprendedor y microempresa, se entiende muy bien, que es la misión imposible: pagar algo decente al trabajador; que quede para pagar a la Seguridad Social; y que el negocio de para todo de manera regular para que te puedas atar en ese compromiso que, como mínimo, te va a costar unos 900 € (Salario Mínimo 8 horas + Seguridad Social).

En mi análisis, parto de 3 hechos que me llevan a 3 preguntas (con sus respuestas) que me conducen hasta una solución:

  • La mayor parte de las pequeñas empresas venderían más, producirían más y facturarían más si fueran más grandes. Otro día prometo hacer un análisis en profundidad de esto pero, lo que es evidente en cada cerveza con pequeños empresarios que me tomo es, que ideas no faltan, lo que faltan son manos para llevarlas a cabo (y, erróneamente en mi opinión, esto se traduce en que hace falta dinero).
  • La mayor parte de las pequeñas empresas no generan ingresos regularmente. En muchos casos porque son tan pequeñas que no llegan a poder pagar todos los meses a una sola persona 900 € (que evidentemente no cobra el empresario/emprendedor, que ya se las ve para pagar su autónomo sin demasiado recargo). En muchos otros, el negocio tiene estacionalidad en la venta y esto produce contratos basura que, al contrario de lo que muchos piensan, no es lo que quiere el empleador, que prefiere un equipo estable porque en el equipo está su éxito (y todos los empresarios y emprendedores lo sabemos).
  • Y en tercer lugar, la estabilidad laboral se ha acabado y creo que ya todo el mundo es consciente de que un contrato fijo no es garantía de nada ni para el trabajador ni para el empleador. La gente cambia de trabajo y no siempre por dinero. Las empresas tienen que sobrevivir y si tienen que echarte te van a echar. En mi opinión, creo que eso es algo bueno que ha dejado la crisis, somos conscientes de que la estabilidad la tenemos que generar los que trabajamos en sintonía con los que nos dan trabajo.

Bien, y si eso es así

 ¿Qué tiene que cambiar en la mente del pequeño empresario para generar empleo?

Pues, en primer lugar, tomar conciencia de que los empresarios no somos más que los trabajadores, que sin los trabajadores no podríamos hacer nada, que se acabó el cobrar el primero y pagar el último y que actitudes de ese tipo son las que hunden la empresa.

Y, en segundo lugar, hay que saber que el tiempo es el activo circulante que todos tenemos. Dedicamos nuestro tiempo a lo que nos da la gana y, por tanto, en muchos casos cuando se es pequeño (esto los emprendedores lo entienden bien) no es necesario tener dinero, es necesario tener un proyecto ilusionante, un líder motivante y un sentido enorme de la generosidad. Y es posible, es posible comprometer a gente buena, hacer que trabajen por aquello que puedes pagar tan solo a cambio de dejarles hacer lo que les gusta, con gente igual o más buena y la expectativa de hacer algo grande, que también sea suyo y que les pueda hacer ganar más dinero y, sobre todo, muchas más satisfacciones.

 ¿Qué tiene que cambiar en la mente de los trabajadores?

En primer lugar, que el empresario (o empresaria, que las hay y muy buenas) ni quiere despedir a nadie, ni quiere quedarse con el dinero de nadie, ni es un explotador, ni lo que quiere es hacerte la vida imposible (por no decir otra cosa). Los empresarios son una gente que apuesta su dinero, que se juega su casa por dar trabajo, que se complica la vida por un sueño y que necesita de los trabajadores para conseguirlo por lo que convendría tenerlo en cuenta y ayudarle lo máximo posible porque, si a la empresa le va bien, al trabajador también.

En segundo lugar, para los más escépticos y aquellos que están pensando que su empleador no es así sino todo lo contrario, el mensaje es sencillo, eres libre. Nada te ata a seguir trabajando en un sitio en el que no estás a gusto. El dinero tampoco porque, lamentablemente, si tu empleador es así, muy probablemente pronto acabará sin nada o tú acabarás en la calle así que el resultado va a ser el mismo. Tienes un activo, es tu tiempo y, si eres bueno, hay muchas cosas que puedes hacer para rentabilizarlo.

 ¿Qué sería lo más justo para empresarios y trabajadores en este escenario?

En mi opinión, conociendo cientos de PYMES, creo que lo más justo sería que ambas partes tuvieran menos limitaciones (que si salario mínimo, que si contrato tal, que si 40% de seguros sociales, etc) y más sentido común (eso de las relaciones ganar-ganar, la empatía y demás).

Lo justo sería que el trabajador tuviera unos ingresos ajustados a lo que produce. No tiene sentido que, para un mismo plazo, un comercial cobre lo mismo si vende 1000 € que si vende 1 millón, un carpintero gane lo mismo si hace 3 sillas que si hace 300 o un taxista tenga el mismo sueldo si hace 10 carreras que 100. El que más produce tiene que ganar más y, además, esto promueve la competencia sana para que todos en la empresa se pongan las pilas.

Lo justo sería que el empresario, al apostar su dinero, gane más pero también que si no gana, ya que es el que más pierde, no tenga unos gastos fijos inflexibles que le mermen su capacidad de remontar, que no pueda permitirse y que, al final, lo lleven a despedir (lo que ha pasado) o a no contratar (lo que está pasando). Y ya lo hemos dicho, ideas no faltan, faltan manos pero es la pescadilla que se muerde la cola.

 La solución

Pues será que yo estoy acostumbrado porque es lo que hacemos en Sapiens&Co. pero a mí me parece realmente sencillo:

 1. Transparencia: Es una cuestión de comunicación. Que todos sepan los objetivos, que haya indicadores concretos que se puedan mirar por todos y en tiempo real, que todos sepan cuánto se produce/factura/etc, que sepan cómo funcionan los márgenes, cuánto gana cada uno. Y hablar siempre en términos de coste empresa para entendernos. Esto con una alta dosis de sentido común y empatía suele conducir al compromiso de todo el equipo.

 2. Riesgo compartido: Esto significa muchas cosas. Significa entender lo que se puede y lo que no. Significa no atarse sino comprometerse, esto es, tanto para el empleado como para el trabajador, ser leal, saber que uno cuenta con el otro, en las duras y en las maduras. Significa flexibilidad, significa no pretender ganar un sueldo fijo independientemente de cómo vayan las cosas. Significa trabajar por proyectos sin garantías de cobrar un fijo pero con la tranquilidad de que todos vamos en el mismo barco y que todos remamos para ganar más.

 3. Fijo pequeño: Y ya en el plano operativo, significa un fijo pequeño que cubra seguros sociales y lo necesario para que al trabajador, al menos, no le cueste ir a trabajar, que solo tenga que poner su tiempo.

 4. Variable muy alto: Tan alto como se pueda. Es lógico que el porcentaje de beneficio del empresario sea mayor, que rentabilice sus inversiones, etc. pero el variable tiene que ser el verdadero salario, no es que sea un complemento ni un plus, es que es el salario (repito) así que hay que ser generoso de verdad y pagar el buen trabajo del equipo. Al final, esto es una inversión tanto para el empleado como para el empleador. Si como empleado quieres más ganancias tendrás que correr riesgos. Si como empresario quieres menos riesgo, tendrás que repartir ganancias.

 5. Salario emocional: Esto daría para otra capítulo también por lo que solo diré que el dinero no lo es todo y que cada vez valoramos más muchas otras cosas que el dinero que ganamos. Valoramos el ambiente, la capacidad de desarrollar las capacidades profesionales, la responsabilidad que nos dan en los trabajos, la confianza que depositan los jefes en cada miembro del equipo, el compañerismo, el buen rollo, la unidad del equipo, la inexistencia de tensión extrema en el trabajo, un líder que escuche y se deje aconsejar, un jefe que reconozca sus errores y valore los aciertos de los demás…

En mi lenguaje, esto es salario productivo, estos son los ingredientes para crear empleo y sé (lo veo a diario cada vez que entro en la oficina) que funciona de verdad.

2 Replies to “Solución para Generar Empleo: Salario Productivo”
  1. Los escollos que pueda encontrarse este sistema de retribución los están fomentando las mismas empresas, como por ejemplo las agencias de Marketing Directo. Todos sabemos cómo funcionan, cuál es su política de contrataciones y de trabajo. Hoy por hoy resulta tremendamente complicado hacer entender a la gente que, como bien dices, tiene que asumir un «riesgo compartido» pero insisto, eso es debido a empresas que apoyándose en las bondades de este método, con el cual comulgo, se aprovechan de los incautos o de quienes están en situaciones personales delicadas. Para finalizar, que personas acostumbradas a ver la relación laboral simplemente como, «un señor que me paga para que yo haga algo, si lo hago bien y sino también» consigan aceptar esto, llevará su tiempo, pero coincido contigo en que la Fórmula funciona.

    • Estimado Pascual,

      Muchísimas gracias por tus aportaciones. Está claro que el cambio nunca es sencillo. Como dices, hay empresas que se aprovechan de este sistema, pervirtiéndolo, abusando de los trabajadores y prometiendo unas cosas para luego hacer otras… Esos para mí, no son empresarios/as. Y, también como apuntas, hay trabajadores muy acomodados, nada conscientes de lo que ser empresario (de los de verdad) conlleva, de los riesgos que se corren y de la cantidad de cosas que hay que controlar. En ambos casos, la experiencia me dice que es imposible pretender que todo el mundo piense y haga lo que tú piensas por lo que, lo más recomendable es que, al menos nosotros, hagamos nuestra parte e intentemos mostrar las virtudes de este sistema para que los escépticos se decidan a probarlo.

      Muchas gracias!!

      Un abrazo!!

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