Objetivos

Estamos en la primera recta del año y parece que está costando un poco más de lo normal poner a la gente en órbita. El mercado continúa complicado y las empresas continúan reajustando costes e inversiones.

Los cambios se producen con rapidez y los equipos tienen que adaptarse con celeridad a nuevas formas de trabajo, a nuevas herramientas que, aunque estén pensadas para hacer su día a día más eficaz, requieren de un tiempo de adaptación que ahora mismo no se tiene.

En momentos de tanto movimiento, la responsabilidad y la creatividad son imprescindibles para conseguir cumplir con los objetivos necesarios para la organización. En momentos de tanto movimiento hay que agarrar fuerte el timón y poner rumbo hacia un buen puerto. Hay que aferrarse a los objetivos y trabajar con perseverancia hacia ellos. El mar va a azotar, seguro! Y cuanto más conscientes seamos de ello, menos nos desviará de nuestra trayectoria.

¿Qué diferencia hay entre los que consiguen resultados y los que no?

Unos trabajan aferrados a unos objetivos y caminan hacia ellos y otros se dejan llevar por la vida.

En la vida, es necesario realizar un planteamiento sistemático de objetivos para ir cubriendo etapas, para subir peldaño a peldaño el camino que nos conducirá al éxito.

Grandes metas, objetivos pequeños. Piensa en grande (visión) y comienza a dar pasos (acción) porque es la única manera de llegar al puerto elegido. Y comparte los objetivos con todos los colaboradores. Consigue que se comprometan con ellos y los hagan suyos.

¿Cómo es el mejor objetivo?

Te doy seis pasos para construir un excelente objetivo.

Cuanto más específicos, medibles, alcanzables, realistas, planificados por etapas y retadores sean los objetivos que se proponen, con mayor facilidad se conseguirán.

Específico es concreto no abstracto. Es correr 100 mts. en 15 segundos, no sólo salir a correr. Es concretar lo máximo posible aquello que quieres conseguir.

Medible es establecer indicadores que me permitan saber si he logrado mi objetivo. Tomando como referencia el caso anterior, cuando corra, en todas las ocasiones que lo haga y corra 100 mts. en 15 segundos, habré conseguido mi objetivo.

Alcanzable es que yo, colaborador, con mis habilidades, conocimientos, destrezas y actitudes lo puedo conseguir. Alguien a quien el médico le ha prohibido hacer esfuerzos con una rodilla, no podrá correr esos 100 mts. en 15 segundos, ni en 30, ni en un minuto. Tenemos que ser conscientes de cuáles son nuestras posibilidades y también nuestras limitaciones. Tenemos que ser conscientes de las posibilidades y las limitaciones de la organización. Sólo así definiremos objetivos alcanzables.

Realista significa que somos conscientes de la realidad, que no podremos hacer maratones si nuestras rodillas están tocadas. Hay que definir los objetivos atendiendo a nuestras realidades concretas, a la realidad de nuestra organización.

Cuando un objetivo es muy grande, debemos fraccionarlo en diferentes objetivos más pequeños que nos permitan escalar peldaño tras peldaño hasta llegar al objetivo final. Fraccionando el objetivo y consiguiéndolo en diferentes etapas, nos iremos sintiendo satisfechos y felices a lo largo del camino, mientras lo recorremos. Sentirnos felices mientras recorremos el camino es una garantía de éxito.

Retador, por último, significa que costará hacerlo, que no será trivial su realización, que habrá que poner esfuerzo y perseverancia para conseguirlo. Esta es la magia de conseguir cosas, que tenemos que poner nuestro esfuerzo en ellas y cuanto más pongamos, más satisfacción sentiremos.

¿Objetivos o sueños?

Objetivos es igual a sueños.

La ventaja de disponer de objetivos es que un buen planteamiento de metas que alcanzar constituye una herramienta muy poderosa de motivación. Los objetivos bien planteados y adecuadamente compartidos en una organización, motivan a los colaboradores.

La mera expectativa de que se puede conseguir algo, de que somos capaces de hacer realidad un sueño, de que tenemos al alcance de nuestra mano un reto con cuyo planteamiento nos hemos comprometido, genera en nosotros emociones positivas.

El mero hecho de dirigirse a un destino, a cumplir un sueño, dispara diariamente la motivación de cada colaborador para esforzarse más, trabajar más duro… tener un buen objetivo en mente, pone en movimiento a cualquiera.

Ahora es tu turno… Construye tu sueño y define tus objetivos para alcanzarlo. Y, cuando te apetezca, cuéntame cómo lo vas consiguiendo.

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