¿Quién es George Soros?

Hace unos días leí por ahí unas declaraciones de George Soros, uno de los inversores más importantes, reputados del mundo y temidos (este es de los que aprovechan las coyunturas y no perdona). Va a por el beneficio directamente y si es rápido, mejor! Vamos lo que ahora conocemos por especuladores y que toda la vida se han llamado buscavidas o caza-oportunidades.

La diferencia de éste con el resto de “especuladores” es que este es conocido y además dice lo que piensa o, por lo menos, dice algo. Los demás no dicen absolutamente nada e intentan pasar lo más desapercibidos posible para el gran público, para los gobiernos y las agencias de impuestos. Soros habla con cierta frecuencia, eso sí, después de… Pero en cualquier caso es un buen termómetro y nunca está de más escuchar al “enemigo” para intentar entender cómo y por qué razones se “mueve”.

Sus declaraciones decían respecto de la actuación de los gobiernos tanto americano como europeos respecto a la crisis…

Tiene que ocurrir una crisis para que lo políticamente imposible se haga posible. Bajo la presión de una crisis las autoridades harán cualquier cosa que sea necesaria para mantener el sistema sin que se derrumbe, pero solo harán lo mínimo necesario y esto es inmediatamente percibido por los mercados financieros como inadecuado.

Y, efectivamente, creo que estoy de acuerdo con él. Si no al 100% sí al 95%. Después de unos días, he vuelto a pensar en sus palabras para darme cuenta de lo que dice Soros de los gobiernos es igualmente aplicable a cualquier empresa grande, pequeña o mediana. Incluso a las personas individualmente.

La realidad es que, hasta que no nos llega una situación complicada, no nos planteamos hacer lo que de otra manera negaríamos de la forma más tajante. Pondré un ejemplo económico y otro que no lo es. En muchas pequeñas empresas ha tenido que ocurrir una crisis de impagados o de ventas para que se planten preguntas de rentabilidad, gastos fijos, estructura de costes, etc. Lamentablemente en algunos casos han llegado tarde al planteamiento como para que las decisiones pudieran tener alguna posibilidad de tener éxito.

¿Me toca tomar decisiones?

Ha llegado el momento. No te conformes con “pasar” el trance, porque seguramente eso nos situará en situación de peligro “inminente” para la próxima fluctuación, que es la segunda parte de la reflexión de Soros. Dicho en términos coloquiales: esquive el envite, y no se quede corto para no quedarse en la zona de peligro.

Un ejemplo que quería comentar tiene que ver con el tabaco, o mejor dicho con la decisión de dejar el hábito de fumar tabaco. Lo siento pero posiblemente lo que voy a decir ahora es posible que no sea entendido bien o lo del todo bien por aquellas personas que no han sido fumadoras nunca. Yo mismo no lo he sido y lo entiendo a medias solo…

Todos los fumadores saben que fumar es perjudicial para la salud y no sólo por el riesgo de cánceres varios ni otras cosas graves sino en cosas de salud pequeñas, como esos resfriados que duran meses. Cuando afrontamos una crisis todos los fumadores piensan en que tienen que dejarlo pero la realidad es que lo único que consiguen es, en el mejor de los casos, «fumar menos”. Y lo hacemos durante algunos días; de hecho estan deseando respirar un “poquito” mejor para poder fumar un cigarrillo. Todos, los fumadores y los que no, somos gente débil, con resquicios, con falta de voluntad…

El resquicio que Soros aprovecha

Esto es a lo que Soros se refería en su comentario. Traducido al ejemplo sería: “los fumadores tienen que verse tan mal para hacer lo que creen que no pueden hacer (dejar de fumar) que cuando lo hacen, realmente, solo lo hacen lo mínimo posible (dejan de fumar un poquito) y esto es inmediatamente percibido por el cuerpo y la salud como inadecuado. Y, por supuesto, también por amigos, familiares, conocidos. Soros sabe que solo te autoengañas con eso de «¡Juro que esta vez dejo de fumar!»

Sí, sí, claro … ¡seguro!

El gran negocio

Por tanto, si encuentras un negocio que la gente no puede dejar, engánchate a él, haz lo de Soros, ríete de las crisis porque, realmente, quieran o no quieran tus clientes, tendrán que volver a hacerlo. A fumar, a comer, a salir, a comprar comida, a vestirse, a renovar el coche… Nos puede ir mal pero hay cosas de las que, para bien si sabes aprovecharlo y para mal si no estás en uno de esos sectores de alta rotación y demanda, la gente nunca se va a quitar. Está claro que esos «negocios adictivos» son los más rentables y los menos vulnerables a la crisis.

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