Muy recientemente en todos los medios de comunicación se han publicado los resultados de los stress test de las entidades financieras europeas como una forma de intentar conseguir la confianza de los mercados financieros, de los ciudadanos y los gobiernos propios y ajenos.

Un stress test realmente una «prueba de resistencia» a la que los médicos someten a sus pacientes y que no es más que ponerle un montón de electrodos y sensores y hacerle correr a diferentes ritmos sobre una cinta para ver como se comporta su corazón, respiración, tensión arterial, etc. Bajo unas condiciones predefinidas y sistematizadas.

La cuestión básica de los stress test al que se ha sometido las cuentas de las entidades financieras ha consistido en no más que estudiar qué es lo que pasaría en un plazo corto y medio en el caso de que se produjeran determinadas condiciones en el entorno económico. O dicho de forma más sencilla y práctica responder a la pregunta ¿qué pasaría si … ? … si la morosidad aumentara (créditos impagados), si los precios de los activos (viviendas y suelo) bajara un determinado porcentaje de su valoración actual, si los tipos de interés (tipo oficial y Euribor) subieran, etc, etc, etc …

Realmente lo importante era que las condiciones estaban definidas y eran las mismas para todas las entidades (bancos y cajas de ahorros) que de forma voluntaria (¿voluntaria? … supongamos que sí …) se quisieran someter  al estudio.

Estos estudios como todos sabemos han tenido mucha repercusión en los medios, en los mercados, en los telediarios y en los gobiernos, parlamentos y políticos en general… pero este no es el tema que me interesa porque se ha vertido y verterá mucha más tinta sobre ello y sus consecuencias.

Lo que me interesa, nos interesa creo que a la mayoría, es: ¿podríamos hacer algo parecido sobre nosotros mismos, nuestras propias finanzas, las de nuestro negocio o las de nuestro entorno más cercano? Y la respuesta no solamente es un rotundo SÍ, sino que además es un ejercicio revelador y muy interesante puesto que nos puede ayudar no tanto a plantear respuestas sino a plantearnos preguntas y esto es lo realmente interesante.

Pero … ¿cómo? Pues se puede plantear de múltiples maneras pero en general este “autotest” debe plantearse desde el punto de vista de aquellas variables que nos son ajenas, y que podrían variar en función de las circunstancias. Me explico; por ejemplo una condición ajena obvia si tenemos deudas (y la mayoría las tenemos) es el Euribor puesto que la mayoría de deudas e hipotecas están referenciadas al Euribor. Otra variable que no debería faltar la tasa de morosidad de nuestros clientes … En las entidades de crédito ronda el 6% y los bancos nos tienen atados con contratos muy detallados y gravosos y juegan con la Ley Hipotecaria de su lado … así que nosotros no deberíamos considerar algo por debajo del 10% como mínimo.

Otra variable para poder analizar nuestra tolerancia al stress (léase lo que podríamos aguantar …) es la variación de las ventas. Podrían subir, pero podrían bajar. Si subieran sería estupendo, pero si bajaran … qué pasaría … Pues analicemos qué pasaría en tal caso con un descenso de ventas de por ejemplo un 20% (depende mucho del tipo de negocio, tipo de clientes, etc. Pero puede ser una orientación)

Otras variables a considerar podrían ser un alargamiento de los plazos de pago de nuestros cliente o un endurecimiento en las condiciones de pago a nuestros proveedores, por ejemplo que no nos concedieran o limitaran mucho el crédito (lo que está sucediendo en bastantes casos) y posiblemente algunas variables más dependientes de los mercados concretos, segmentos de mercado, tipos de negocio, etc.

Con estas suposiciones se trata de calcular si podríamos llegar a fin de mes … cada uno de los meses del próximo año.

En el caso de que esta pregunta fuera afirmativa (ojalá), cuántos meses más seríamos capaces de aguantar en las mismas condiciones …

Y con este cálculo ver cuál de las hipótesis es la más importante, la que más afecta; está será nuestro “talón de Aquiles” y será la que tendremos que cuidar más e intentar estudiar alguna alternativa o estrategia para reducir nuestra dependencia de ella.

Pero además de estos razonamientos yo propongo llevar la prueba un poco más alla, casi al límite. Sería como en un análisis de materiales ¿cuánto puede aguantar sin romperse? Esto es radical, pero puede ser revelador: ¿cuánto tiempo podríamos aguantar si nuestro principal cliente nos anuncia (o nos enteramos por ahí) que suspende pagos?, o dicho de otra manera … ¿Cuánto “aire” tenemos en los pulmones … y para cuánto tiempo nos da?

2 Replies to “Mis Finanzas y los Stress test: ¿aguantaría yo?”
  1. Miguel, me gusta mucho este enfoque práctico de la idea de los test de stress. Enhorabuena por la reflexión y, en general, por el planteamiento que hacéis de la consultoría.

    Un abrazo.

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