Caixa Ontinyent

En estos últimos años asisitimos a la caida de todo un sector histórico dentro del sector y tradiciones financieras en España en parte causa y en parte efecto de la actual crisis económica por la que atravesamos. No quiero, por reiterado y por aburrido, insistir aquí en el tema general de las Cajas, las fusiones, los pufos, las preferentes, los políticos metidos a cajeros, las culpas individuales y colectivas de ministerios, banqueros, cajeros, políticos, sindicalistas y demás «aledaños» a la cuestión, por otra parte abierta en canal, supurando y sangrando… por supuesto con pus propio y sangre «ajena».  No, no es este mi objetivo, sería ahondar y abundar más en lo mismo y no tiene ningún sentido.

Lo que pretendo es fijar la atención en algunos (pocos, muy pocos) «puntos brillantes» en todo este panorama, que por escasos, diminutos y brillantes merecen la pena ser analizados y puestos de relieve. Además de ayudar a entender muchas de las razones de la actual situación, pueden servir para entender algunas claves no solo del presente sino posiblemente del futuro.

Todos sabemos que «TODAS» las cajas han dejado de existir para convertirse en bancos, fusionarse entre sí, la mayoría de las cajas o lo que queda de ellas han sido obligadas a desprenderse de toda su actividad financiera y convertirse (solo algunas) en fundaciones renunciando a su participación en los bancos resultantes de las fusiones de las actividades financieras, y otras muchas, directamente han desaparecido o han sido o están siendo disueltas.

¿Todas?, no, no todas. Hay algunas supervivientes. Dentro de las Cajas de ahorros de «toda la vida», quedan solo dos: Caixa de Ontinyent (Valencia) y Caixa de Estalvis Conlonya-Pollença (Mallorca) que siguen y seguirán operando como han venido desde que fueron fundadas allá por 1880 y 1881 respectivamente.    Y además de estas algunas más bajo el sello de Cooperativas de Crédito, concretamente 4 en toda España, entre las cuales la más relevante es la Caja de Ingenieros, aunque también está la Caja de Arquitectos y alguna más.

Por supuesto hay otro grupo de Cooperativas de Crédito supervivientes que son muchas en número y dimensión que son las Cajas Rurales, pero estas pertenenecen a otra «película» con su propio argumento y trama, actualmente también en desarrollo. Estas claramente son un capítulo aparte dentro del sistema financiero Español, y no pueden considerarse ni «puntos» … ni del todo «brillantes» para no entrar en pormenores.

Dentro del sector de Cajas de Ahorros tradicionales, en el año 86 eran 81 entidades, en el año 2007 había 45 y actualmente … ¡Solo 2!  Curiosamente la Caja de Ontinyent ha pasado de ser la más pequeña a ser la más grande de toda España, como ellos dicen: son la primera caja de ahorros de España… y no mienten.

Es interesante comprobar algunos números de estas entidades. Por ejemplo en la Caja de Ontinyent tiene 47 sucursales todas en el interior de la provincia de Valencia (solo una en la capital), un total de 226 empleados (este año pasado han reajustado la plantilla y han despedido a 7 empleados) y tienen una tasa de morosidad del 4,8% frente al 8% del sector banacario español. Los sueldos en esta caja oscilan entre 16.400 euros años el mínimo y 58.000 el máximo de algunos miembros del consejo.

Si nos fijamos en la caja de Pollença veremos cifras similares: 21 oficinas (todas en las Islas Baleares), 88 empleados y en el caso de Pollença son la primera entidad española que adoptó la Banca Ética en 2001. Su tasa de morosidad es solo del 3,51%

Caja de Ingeneiros no es muy distinta en estas cifras respecto de las otras dos cajas mencionadas: 14 oficinas en toda España: en realidad solo tienen oficinas en 4 ciudades: Madrid, Barcelona, Sevilla y Alicante; aunque tienen alguna presencia en algunas más. En total tiene 332 empleados, y tiene la mayor ratio de solvencia por capitalización (TIER1) de todo el sector financiero español, 12,79%. La tasa de morosidad de la caja de Ingenieros es del 1,5%, la más baja del sector.

Independientemente de las particularidades de cada una de ellas, lo relevante no es lo que lo distingue sino los rasgos que comparten:

  1. Son entidades fuertemente vinculadas a su propio territorio o a un gremio profesional concreto: reducida dimensión.
  2. Son entidades «antiguas» y que cuya gestión ha mantenido el espíritu y objeto con el que fueron fundadas.
  3. Durante toda su trayectoria han mantenido un crecimiento orgánico ligado a los depósitos de sus propios clientes sin recurrir a fuentes de financiación externa.
  4. La expansión y el crecimiento nunca fueron un objetivo prioritario en ninguna de las entidades.
  5. Orientación a pequeños clientes, personales, autónomos, profesionales y Pymes.
  6. Por circunstancias o por «cultura» empresarial, las decisiones de gestión no han sido políticas o marcadas por responsables o entidades políticas sino que han sido tomadas con criterios profesionales y orgánicos.
  7. Las obras sociales y la aplicación de los beneficios tenían y tienen criterios claros, explícitos y mantenidos.
  8. Criterio de Prudencia empresarial en todas las decisiones.  Pocos beneficios, pero beneficios siempre.
  9. Mantenimiento de la independencia de otras entidades y de las instituciones.
  10. Política de créditos dirigida a sus clientes y áreas de implantación (áreas geográficas o ámbito profesional en el caso de Caja de Ingenieros). Criterios objetivos y prudentes. En los años de expansión económica, prácticamente nula exposición a la promoción inmobiliaria.

Es curioso como la caja de Ontinyent se autodefine como «La caja del pueblo», y no en el sentido «político» de pueblo, sino en el puramente geográfico, es decir, es y quieren ser la caja del «pueblo»· de Ontinyent ( y de los otros 26 donde están implantados )

El caso de Pollença es muy similar, absolutamente apegados a las islas pero totalmente alejados del sector turístico e inmobiliario, lo que a la larga les ha salvado de la quema. Curiosamente tanto en el caso de Ontinyent como en el de Pollença, es muy curioso su trayectoria con la de sus «hermanas mayores»: Sa Nostra en el caso de Baleares y Bancaja y CAM en el caso de Valencia. En ambos casos se «salvaron» de la fusión por dos razones: su reducida dimensión y su espíritu independiente.

El hecho de que solo se concedan préstamos en función de los depósitos de clientes que tienen, ha limitado su crecimiento, su exposición a los riesgos de los mercados, su atractivo para otras entidades de mayor tamaño y finalmente ha permitido su supervivencia en un sector donde todas las grandes han desaparecido.

En el caso de la Caja de Ingenieros fundada en 1967 en el ámbito del Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña, el modelo de negocio está muy centrado en la atención a nuestros clientes, que a la vez son nuestros socios en la cooperativa y haber huido en la medida de los posible de cualquier tipo de inversión en crédito a promotores.  Caja de Ingenieros no tiene ni un solo activo inmobiliario en su balance.

Una de las claves del éxito es la conservadora política de expansión, solo disponen de 14 oficinas. «Hasta que no lo vemos muy claro y comprobamos que la nueva sucursal va a ser rentable, no nos decidimos a abrir» (manifestó su presidente en una entrevista). Para estudiar el terreno, primero instalan un cajero automático de última generación que, con la ayuda de un trabajador de la entidad, permite a los usuarios hacer cualquier tipo de transacción, salvo firmar una hipoteca. Estos dispositivos se suelen instalar en la sede local del Colegio de Ingenieros o en una escuela de ingeniería. «Solo cuando vemos que hay una masa crítica suficiente damos el salto de abrir una oficina».

Y a todas las razones que hemos visto yo añadiría una más: si han sobrevivido en las circunstancias de estos últimos años (y más desde su fundación) qué mayor garantía de tranquilidad. Insisto, no estamos ante un ejemplo o un caso de suerte; estamos frente a los supervivientes de una era y solo por eso se merecen el respeto. Son como las iguanas del cretácico: eran muy pequeñas respecto de los dinosaurios …. pero sobrevivieron y sobreviven, los demás no lo hicieron.

Espero que el hecho de que ahora sean las «más grandes», no derive en atraer el foco de los poderes políticos para ser usadas como lo fueron en gran medida las demás, y que las dejen sobrevivir… en paz.

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