En 2008, el periodista canadiense Malcolm Gladwell publica el libro «Fueras de Serie. Por qué unas personas tienen éxito y otras no». En él, nos habla sobre la denominada Regla de las 10.000 horas. Basándose en los resultados de varias investigaciones sociales , Gladwell concluye que son necesarias 10.000 horas de práctica para destacar profesionalmente en una materia.

Según Gladwell, hay más esfuerzo que genio en los que llegan arriba. En su libro, afirma que los grandes personajes del deporte, las finanzas, la música y muchos otros campos le deben tanto a su propio talento y al esfuerzo dedicado como a haber disfrutado de las condiciones sociales que les permitieron despegar.

Veamos el caso de un empresario de indudable éxito y reconocimiento, Bill Gates. Cuando Gates fundó Microsoft junto a Steve Ballmer y Paul Allen en 1975, ya llevaba siete años programando sin parar, y acumulando aproximadamente esas 10.000 horas de las que habla Malcolm Gladwell en su libro. ¿Cómo lo hizo? Gates cursó estudios en la escuela privada de élite de Lakeside. Esta escuela tenía ya una computadora en el año  1968, así que el futuro fundador de Microsoft tuvo la posibilidad de acceder a esa computadora y aficionarse a la informática. Seguramente, habría otros chicos que eran igual o más dotados que Bill Gates para la informática. Pero, al no tener la posibilidad de acumular esas 10.000 horas de práctica, no despuntaron.

Queda claro también que, para alcanzar el éxito, a la inversión de esfuerzo y tiempo en horas, hay que añadirle un componente de oportunidad, ya que muchas veces las casualidades de la vida, las circunstancias históricas y familiares condicionan la obtención del éxito en cualquier campo, incluyendo el de la empresa.

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