La carne de la felicidad

Hace un par de posts cuestionaba la elección entre una gran marca o el comercio tradicional, apuntando la diferenciación como el factor clave para que el mercado tradicional lo consiguiera. En aquel momento hablé del qué se podía hacer y hoy voy a hablar de cómo conseguirlo.

Conseguir diferenciarse…

Cuando, en la actualidad, hablas con las pequeñas marcas o el comercio, la respuesta siempre es la misma… La cosa está muy mal y no podemos hacer nada para que la gente compre más.

No puedo estar más en desacuerdo con esas afirmaciones…

Diferenciarse no significa gastar dinero. Diferenciarse significa hacer algo diferente que te reporte resultados diferentes. Y hacer algo diferente está más alineado con la creatividad que con la pasta.

Las ideas no cuestan dinero. Las ideas aparecen cuando te pones a pensar y, sobre todo, aparecen cuando permites a tus colaboradores manifestar sus ideas acerca de lo que cambiarían en la organización. Muchas veces, las ideas surgen en los que trabajan con nosotros y muchas veces también, no les escuchamos y perdemos grandes oportunidades de hacer cosas mejores y diferentes.

Y se produce la magia cuando en sectores tan tradicionales como la carnicería o la peluquería, pequeñas estructuras consiguen excelentes resultados, simplemente, por hacer cosas diferentes.

La carne de la felicidad…

¿A que suena bien? Este es el nombre del blog de un cliente canicero.

Conocí a la familia Jiménez Barbero dando un curso para Fedecarne, la federación de carniceros y charcuteros de la Comunidad de Madrid, hace ya más de tres años. Álvaro, el pequeño de los tres hermanos, me contó el proyecto y comenzamos a trabajar juntos la visibilidad digital de su pequeña marca.

Lo que hizo posible avanzar rápido fue lo claro que lo tenían. Son conocedores de su negocio y tenían claro que, desde sus pequeñas carnicerías de Guadarrama y El Escorial, querían ofrecer a sus clientes un producto de excelente calidad y querían ser más conocidos en su entorno local inmediato. Para ello diseñamos una web muy diferente en su sector que, de entrada, hizo que sus colegas de profesión y su público cercano se giraran hacia ellos.

Álvaro tenía claro que quería empezar a trabajar con comercio electrónico. Sin embargo, no tenía grandes expectativas iniciales. Quería ponérselo más fácil, sobre todo, a la gente de los pueblos cercanos a sus carnicerías para poder establecer una logística controlada y para aquellos que confiaran en la marca desde otros puntos de España, contó con una logística externa que conllevaba un coste que el cliente ni siquiera pagaba a partir de un importe de compra. Esta coherencia con lo que podía abarcar en su andadura inicial con el comercio electrónico hizo que el proyecto tuviera el éxito esperado.

La familia Jiménez Barbero cuida los detalles. Y el mejor detalle que pueden ofrecer a sus clientes es una carne de excelente calidad, ofrecer a sus clientes «La carne de la Felicidad». El concepto de «La carne de la Felicidad» tiene su origen en La Finca de Jiménez Barbero, un lugar en Valdemorillo donde los animales viven felizmente en el campo, sin ser sometidos a ningún estrés, de la mano de David Jiménez Barbero. El objetivo de esta finca, según sus propias palabras, es crear un ciclo de felicidad que comienza en las reses y termina en la mesa de sus clientes.

Y a esto es a lo que yo llamo, claramente, diferenciarse… De hecho es mi máxima para diferenciarse: crear un concepto emocional alrededor de una marca que enamore al cliente y lo mantenga fiel a nosotros. Jiménez Barbero lo ha conseguido y se ha hecho un hueco, no sólo en su sector, donde es un referente, sino en los corazones y en los paladares de nosotros (yo también lo soy), sus clientes.

Belleza Natural, Belleza a Tu Medida…

Isabel Bedia es otro ejemplo de diferenciación. Se trata de otro cliente que, en medio de esta cosas llamada crisis, apostó por darle un nuevo aire a su negocio (que ya era muy bueno) y mover ficha hacia productos de estética y peluquería más naturales y más cuidadosos con el medioambiente y la sociedad.

Y dejó la cosmética tradicional y apostó por la línea AVEDA, una línea de productos naturales para el cabello, cuyos aromas proporcionan, además, saludabilidad. Una marca que también apuesta por la sostenibilidad, a través del apoyo a la conservación del medio ambiente y con políticas de responsabilidad social que mejoran la calidad de vida en algunos lugares remotos a nosotros en los que nuestro apoyo es fundamental.

Isabel Bedia, excelente profesional cuyo saber hacer la lleva hasta la Pasarela Cibeles, decide aliarse con las políticas de la marca AVEDA y reformula el concepto de su establecimiento hacia un centro de belleza natural en el que el centro de todo es el cliente (generalmente femenino) y lo que importa verdaderamente es que todo lo que ocurra en el establecimiento está hecho por y para el cliente, a su medida… Una vez más, un concepto que integra las emociones en el desarrollo de un proyecto profesional.

Isabel Bedia siempre ha funcionado con el boca a boca y, en esta nueva etapa, se planteó darse a conocer más allá del cariño de sus clientes y creamos su identidad digital, inexistente hasta el momento.

El resultado de esta apuesta es un aumento del volumen de trabajo y una motivación adicional de todo el equipo por el reto que han asumido.

Entonces… ¿se puede o no se puede?

La realidad es que si se quiere, se puede!!

La cuestión es salir de los paradigmas personales y atreverse a hacer cosas diferentes. ¿Y qué pasa si nos equivocamos? Si nos equivocamos, aprendemos…. Aprendemos a equivocarnos cada vez mejor… Esta es la cuestión!!

El mundo no es perfecto, pero… ¿qué quieres hacer tú para mejorar tu entorno?

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