Esta semana se ha podido leer en algún medio que una Caja de Ahorros, que como diría un «coach» (que cosa más moderna esto del coaching) «tiene una amplia capacidad de mejora» (o sea, que está de pena, por no añadir un adjetivo con p delante del sustantivo pena para hacer la pena más enfática), ha pedido que «se acelere su proceso de venta». Qué bonito y qué generoso.  Casi me emociono.

Esto por supuesto adobado y aliñado con las mejores especias (para disimular y evitar el mal olor como en la mejor cocina tercermundista) servido en un plato grande con mucha guarnición … (patatas en puré, puré de patatas, patatas «fumé», patatas «frités», patatas al horno, patatas a lo pobre, pobres patatas …  vamos lo que se dice una «pechá de papas». Es decir, metido en un «informe» dentro de la memoria anual del Consejo de Administración (presentación de resultados del año 2011), sobre la situación de coyuntura actual … bla, bla, bla … (patatas y más patatas …) junto con la declaración de intenciones (más patatas esta vez en puré …), y más bla, bla, bla … y escondido entre tanta guarnición el «protagonista» del plato (por supuesto éste minimalista …)

Obsérvese qué bonito (copio literal): “Con el objetivo principal de optimizar el valor de la franquicia, es prioritario anticipar el inicio del proceso competitivo de venta”

Casi «me se saltan las lágrimas de la emoción». Y si no me creen compruébenlo aqui.

Y todo para decir sin decir: ¡Houston estamos jodidos! Que venga alguien y ponga pasta fresca, lo que sea, como sea, pero pronto.

O mejor aún y más resumido:  ¡¡ SOCORRO !!

Y yo no puedo dejar de recordar algo que me dijo alguien «de dentro» respecto de las cajas de ahorros (y no solo) que era que para entender las fusiones de las cajas había que «contar el número de sillas», es decir, cuántas sillas quedan y quién se sienta … No podía ser más gráfico.

Ser consejero en una Caja «mola mazo», aparte del poder participar en la toma de decisiones (bla, bla, bla …) están los sueldos mensuales, las primas de asistencia y los consejos de las sociedades participadas … esto sí que mola mazo. Y resulta que los que ayudaron al hundimiento, no lo vieron, lo negaron, no se enteraron o incluso siguen sin enterarse, o más probablemente no tenían ni idea del asunto (ni entonces ni ahora) pero fueron «designados» por sus organizaciones … como recompensa a sus méritos políticos o a otros méritos pero desde luego no «profesionales», «juegan» al «divertido juego de las sillas» «quién se queda sentado» y quién se va … porque no quedan sillas … pero por supuesto se van «calentitos» para que no pasen «frío» en lo que les quede de vida (y de camino estén calladitos que hay mucha ropa tendida… )

Y lo peor de todo es que se irán de rositas. Porque si se venden finalmente las cajas (que se venderán …) no se venderán enteras, se apartará el «magro» de la «guarnición», se le quitará la grasa (la pringue que se dice por aquí), alguien se quedará con el «magrito limpito» y usted y yo, y todos los demás españolitos, nos comeremos colectivamente, la pringue, la guarnición … y toda la «mierda» que dejen atrás vía, impuestos, vía deuda pública (los impuestos que pagarán nuestros hijos o nietos), una parte se la comerán los que tengan participaciones o deuda participativa, deuda subordinada (todo esto es pringue que se dejará atrás en las ventas de las Cajas) y que «casualmente» ha sido vendida a los  «especuladores» jubilados, perdón, a los jubiliados que son unos especuladores, o no, quizás sea que han sido los «especuladores» los que se las han vendido a los jubilados, o quizás tampoco, quizás sea que se la han colado a los jubilados las propias cajas … o no sé … es que no lo habré entendido yo bien del todo eso de venderle esos «productos» a los mejores clientes; a lo mejor es que era los que tenían dinero en las cuentas y lo mismo que se le venden mantas y robots de cocina en las excursiones a la playa, se les «puede» vender (fácilmente) cualquier cosa, si total … ¿Los van a engañar en «La Caja», «SU caja», su caja de toda la vida»?  Yo con estas cosas es que no termino de verlo claro y me hago un lío tremendo.

… Y los ex-consejeros, ex-presidentes de cajas, ex-directores generales de cajas … tan felices y contentos …. calentitos, y algunos incluso … sobreviviendo dentro de los nuevos bancos resultado de las cajas. Son toda una especie endémica … maestros del camuflaje y el disimulo con carita de: «Yo no he sio» o «Yo no’a hecho»

¿Quién le iba a decir a más de un concejal raso, ex-alcalde , secretario de agrupación local, delegado sindical, … que iba a llegar a banquero? A cualquiera de estos que su mejor alternativa es volver a la tiza, al palustre, al tractor o al pupitre, al currelo … o directamente a casa … es fácil entender que por su silla «MAAAAATAN» … vamos que si matan.

Y por supuesto no nos podemos olvidar de los «amables» y «diligentes» «agentes comerciales» de «productos financieros» de las sucursales … Al fin y al cabo son inocentes porque «hacían lo que les ordenaban», y «lo hacían para no perder su trabajo»  ¿Dónde habré escuchado esto antes?

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