Si hablamos de talento, lo primero es desterrar la creencia que es un don, el talento no es un don, es algo que se forja, que se adquiere.
El talento proviene del disfrute, se trata de saber qué nos gusta en la vida y … hacerlo!.
El talento se cultiva, y para ello hay que sembrar unas semillas maravillosas, que encontramos en nuestro interior, y que se llaman  deseos.

Si haces lo que deseas, pondrás en ello tu corazón, y lo darás todo, entonces serás el mejor. Da igual lo que hagas, si disfrutas cocinando y lo das todo, puedes ser el mejor cocinero, si te gusta enseñar podrás ser el mejor profesor, o el mejor lo que sea… Y si eres el mejor serás exitoso, y por partida doble: alcanzarás el éxito profesional de la mano del triunfo personal.
Se trata de hacer de nuestra pasión, nuestra profesión, ese es el único modo de alcanzar la excelencia.

Quizá a estas alturas estés pensando: “Qué fácil es decirlo!!, conozco mucha gente apasionada por lo que hace que no obtiene los resultados esperados”
Y entonces te preguntaré: ¿esperados por quién? ¿comparado con qué?
Debemos aprender a disfrutar en el proceso, de modo que ya no importa tanto el resultado. El éxito está en el recorrido, en darlo todo y tener la satisfacción de hacerlo.

Como dice el TAO: La meta es el camino. Relativizar el resultado, disfrutando el proceso es vivir el ahora, que, en definitiva, es lo único que existe.

Es justo decir que es necesario un gran esfuerzo, si quieres alcanzar la excelencia, si quieres ser el mejor, deberás esforzarte al máximo, deberás esforzarte en hacer lo que te gusta. Sin esfuerzo no hay talento, sin esfuerzo no hay éxito.

Esto me recuerda una frase que leí en el libro “Tu puedes” de Joaquín Llorente: “Un objetivo es una conveniencia pasajera. Una pasión es el fundamento de nuestra existencia, aquello que nos sostiene y sobre lo que nos construimos. La pasión es hermética e innegociable”.

¿Cuál es tu pasión? Responde a esta pregunta y encuentra tus talentos!!

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