Esta es ya la tercera entrega de este tema y aunque en estos tiempos conseguir una hipoteca es prácticamente un “milagro” y la “máquina” de prestar dinero de los bancos está “temporalmente” fuera de servicio debido a “labores de mantenimiento” (vamos a llamarle así para no ser demasiado explícitos con esto, porque está la cosa … que arde …) quiero comentar algunos términos y “palabros” alrededor de los préstamos y las hipotecas que son ejemplos del “decir sin decir” al que me refiero en estos artículos. (lo siento pero yo prefiero la palabra artículo a la de post)

Cuando hablamos de formalización de deudas bancarias (hipotecas, préstamos y crédito en general) hay algunas palabras invariablemente asociadas y que tienen una apariencia si no mala, sí opaca. Me refiero a términos como pignoración, colateral, scoring y la más obvia análisis de riesgos. Intento explicarlas de forma sencilla:

Para empezar análisis de riesgos y scoring es exactamente lo mismo, pero scoring queda como mucho más elegante y desde luego mucho menos “sospechoso”. “Alguien” en “algún” sitio (un analista de riesgos que no es más que un empleado del propio banco, junto con el informe del empleado que le atiende o lleva su “tema”) analiza qué garantías tiene usted (nóminas, propiedades, fondos, acciones, dinero … avalistas) que es lo que se conoce en la jerga como colaterales, es decir, garantías que en un momento dado (de impago) el banco pueda usar para resarcirse. Si este analista de riesgo las considera suficientes le da una puntuación (score en inglés) y en función de esa puntuación (scoring) se le concede el préstamo o no. No sé si ha quedado claro … una nómina da puntos (depende también de quién sea el pagador de esa nómina), dos nóminas dan más puntos, una propiedad da puntos (menos), los avalistas también (si es que sirven … hay avalistas que no “puntúan”) y así …. consigue usted su puntuación (scoring) final.

Hacer que una propiedad (o unas acciones, o algo que nos pertenece) se constituya como “garantía” es lo que se llama pignorar.

Así que ya lo sabe, cuando le dan, en realidad cuando firma en la notaría, está usted “pignorando” sus “colaterales” que el departamento de análisis de riesgos del banco ha considerado suficientes para otorgarle a usted “scoring” … y “concederle” el préstamo. (Y usted sin imaginárselo … )

 Claro que durante algún tiempo los bancos estaban mucho más interesados en “vender” hipotecas (y préstamos) que en otra cosa, así que primaba el aspecto comercial frente al de la prudencia de los departamentos de riesgos … de forma que se autorizaban operaciones con scoring muy bajos … vamos que se le daban préstamos a gente y en condiciones de alto riesgo como después se pudo comprobar.

Y esto se hizo en Estados Unidos …. en España por supuesto que no, claro que no. En España tanto los bancos como los supervisores son muy serios y no permiten ese tipo de cosas … darle a alguien con un contrato de seis meses en una subcontrata de una subcontrata un préstamo por el total del valor de la vivienda (y algo más por si acaso para que no faltara) a 20 años … sin ninguna garantía adicional …(No ni ná que se diría en andaluz …)

Esto que he descrito es lo que se conoce como hipotecas subprime: con menos garantías que lo que el importe que se le da de hipoteca  y que Leopoldo Abadía define como préstamos NINJA que son las siglas en inglés de SIN ingresos, SIN trabajo y sin propiedades, jugando también con el término japonés de guerrero temerario y casi suicida.

Para crecer hay que asumir riesgos … ¿pero hasta dónde o hasta cuánto?

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