En un artículo anterior expliqué algunos términos usados por los bancos y que causan sorpresa porque retuercen el lenguaje hasta llegar a denominar algo con una palabra que prácticamente significa lo contrario. Este tipo de artificios y palabras huecas que “parece” que significan una cosa pero que realmente significan otra muy distinta es a lo que me refiero cuando hablo del “idioma de los bancos”. Y es importante saber que existe por que el lenguaje es el arma poderosa que usan no para engañarnos (eso sería delito y son muy cuidadosos con eso), pero para bordear el límite de la ley (y de la vergüenza) y conseguir “colocar” sus productos (ellos nos venden deuda a cambio de nuestro dinero) sin que “nos duela” demasiado y además quedándonos muy tranquilos de que nuestro dinero está mucho más seguro con ellos que con nosotros. Y lo consiguen.

La lista de palabras de este “idioma bancario” es muy larga, ya vimos algunas en el articulo anterior como participaciones preferentes o deuda subordinada.

En el artículo de hoy veremos algunas más (hay cientos). Hoy veremos algunas realmente evocadoras como “ventana de liquidez” y otras que denotan “solidez”, “seguridad” como: “productos estructurados”, titulizaciones u obligaciones,

Se habla de ventana de liquidez cuando en algún producto que nos han colocado o nos pretenden colocar (un fondo de inversión, obligación, etc.) aunque si nos lo están vendiendo probablemente omitan este “detalle”, lo que quiere decir es que solamente pueden reembolsarse en unas fechas muy determinadas (estas son las ventanas de liquidez) y fuera de esa fecha o bien no nos lo devuelven o bien lo harían pero con unas comisiones y penalizaciones “desincentivadoras”. De forma que llaman “ventana de liquidez” cuando lo que de verdad están diciendo es “posibilidad de liquidez”. Sin embargo ventana suena a luz, aire de la calle, abierto… Pero nuestra ventana es un cristal blindado de una “cárcel” para nuestra inversión.

Titulización o titulizaciones es una palabra preciosa. Suena a “título”, incluso se podría pensar que suena a “formal”, “serio”. Nada que ver. Estos títulos son literalmente “paquetitos”. Lo intento explicar, aunque hay un vídeo famosísimo de dos humoristas ingleses (está subtitulado)

Apalancamiento también es una palabra preciosa, parece evocar el uso de una herramienta como la palanca que permite “mover” grandes pesos con poco esfuerzo. Pero de nuevo, no, no es eso o sí lo es pero muy remotamente. De hecho el término apalancado es sinónimo en el argot financiero de endeudado. Estar apalancado significa literalmente estar endeudado hasta “las trancas”. Bueno, depende del “coeficiente de apalancamiento” pero lo que mide este es precisamente cuánto de endeudado se está.

Esta idea tiene algunas derivaciones curiosas como por ejemplo: “compra apalancada”, que no, no es ir a comprar a la fuerza, sino… comprar usando deuda, o mejor todavía (más exacto quiero decir) comprar algo hipotecándolo, es decir convirtiéndolo en garantía de la propia compra; es decir: comprar sin poner un duro o poniendo muy poco.

Que yo sepa no existe el peyorativo “palanqueta” para referirse a un “tieso”, pero podría tener gracia particularmente referido a los especialistas en cambiar deuda a corto por deuda a largo para después pasar la de largo a corto y la de corto a largo (¿dónde está la bolita?) … para retrasar pagar hasta el extremo.

La deuda subordinada y las participaciones preferentes (preferentes solo frente al último de la cola… ya lo expliqué en el post anterior) tienen en estos tiempos particular importancia para las cajas de ahorros y bancos porque uno de las exigencias del tratado de Basilea es el porcentaje de “Recursos Inexigibles” o en la jerga “core capital”, precisamente incluyen este tipo de productos que aunque en puridad no son “propiedad” del banco, en la práctica lo son porque no tienen obligación de devolverlos con lo que se consideran incluidos en el TIER1 (para que todo el mundo lo entienda, se les permite contarlos como si fueran suyos aunque no lo sean)  Y con todo y con eso …. Llegan al 6% exigido, ahora para algunas el 9% …. ¿entienden ahora la agresividad de las redes comerciales para “colocar” estas “magníficas oportunidades de inversión”?  Usted pensando que su amigo el del banco (o caja) le había hecho un favor … y resulta que le ha colocado un “regalito”  La próxima vez que le vea “agradézcaselo” y de camino pregúntele ¿cuánto ha “invertido” él mismo y su familia?

Una regla mnemotécnica (facilita) cuando trate con bancos: Si su bancario pone mucho “interés”… es seguro que lo tiene y que a usted no le interesa nada.

La semana que viene salvo fuerza mayor continuaremos.

One Reply to “El lenguaje de los bancos (II): ¿qué dicen y qué no quieren decir?”
  1. es dificl comprender el lenguaje financiero principalmente el que usan los bancos para buscar nuevos clientes que puede resultar adverso

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