La palabra CAMBIO es una de esas palabras que se dicen pronto, pero se hacen poco…Pensando en ello, he llegado a la conclusión de que una de las razones (aunque desde luego no la única ni la más importante) es que existen mitos, creencias limitantes como le llamamos los coaches, alrededor de este concepto.

En algún momento de nuestras vidas, seguramente hemos dicho o escuchado estas palabras: “ Hay que tocar fondo antes de volver a la superficie”… o estas otras: «Sólo cuando perdemos algo comenzamos a valorarlo»… o «Más vale malo conocido, que bueno por conocer»…y podría seguir…

Es curioso como aceptamos esto aunque implique que hay que arrastrarse, sufrir y perder toda esperanza antes de que podamos cambiar para mejorar. El mito nos convence de que debemos esperar a que la situación sea atroz e intolerable antes de hacer nada por mejorarla.

Y como reaccionamos tan negativamente al cambio, para soportar la situación, hacerla más tolerable, nos convencemos de que “las cosas no van tan mal”. Creamos nuestra propia excusa para no cambiar.

La buena noticia de hoy es que en ningún sitio está escrito que debamos sufrir terriblemente antes de cambiar. En muchas instancias no tenemos por qué ni siquiera pensar en sufrir, y ciertamente, no tenemos que soportar un dolor prolongado, frustración o incertidumbre.

Para iniciar un proceso de cambio antes de llegar a una situación límite de sufrimiento y malestar, necesitamos tener claro qué queremos, parece obvio, sin embargo me sigo asombrando de la falta de respuesta en muchos de mis clientes cuando les pregunto ¿qué quieres realmente? ¿qué quieres concretamente?.

Te invito, amigo lector,  a responder esas preguntas, y no hagas trampa, no valen las respuestas generales e indefinidas como «quiero ser feliz»  o «quiero estabilidad en mi empresa» debes definir qué necesitas para alcanzar ese estado de felicidad o estabilidad, definir qué es para tí ser feliz o cómo sabrás si has logrado que tu empresa sea estable…

Cuando sepas qué quieres, deberás preguntarte qué puedes hacer para conseguirlo, qué pasos concretos debes dar en tu camino hacia tus objetivos. Haz una lista detallada de todos los recursos (internos y externos) con los que cuentas para lograrlo, y planifica tu proceso de cambio.

Es muy importante que ese proceso lo transites poco a poco, con pasos firmes y constantes, incorpora el Kaizen a tu vida, y sobre todo apela a tu voluntad, nadie lo hará por tí, no existen soluciones mágicas.

Recuerda, no necesitas sufrir, no necesitas esperar a que tu empresa esté al borde de la quiebra (o haya quebrado ya) para cambiar, crecer y mejorar . Ponte en marcha ahora mismo, éste es el mejor momento!

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