creatividad

Todo demuestra que en un período de tiempo relativamente corto, la creatividad pesará más que el expediente profesional, de hecho, esta preferencia ya se está instalando en la cultura, aunque aún queda camino por recorrer.

Sin duda, la tendencia está cambiando en el mundo laboral. Aunque n países como España, el expediente académico y la experiencia profesional siguen valiendo su peso en oro (siempre y cuando no superes los treinta años, lo cual es bastante paradójico), cada vez son más las empresas que optan por trabajadores creativos.

Expertos de prácticamente todo el mundo defienden que la tendencia va por el camino que eligieron empresas como IKEA, Google o Apple, que apostaron por trabajadores creativos que desarrollen su experiencia desde adentro y encuentren en sus propias organizaciones aquello que anhelan, que no es otra cosa que un campo para el desarrollo profesional, trabajando felizmente. Si vemos la progresión de estas empresas, podemos pensar que esa estrategia funciona…

En este sentido, no sólo las agencias de publicidad buscan creativos, sino que todos los empleos están destinados a evolucionar, hasta convertirse en profesiones donde la creatividad tenga un papel fundamental. El perfil más buscado responde al de personas que crean en lo que hacen, que se involucren, innoven y que tengan iniciativa. En definitiva, trabajadores que sean capaces de aportar valor a la compañía.

Pero, ¿Cómo encontramos a esas personas con talento creativo? En nuestra experiencia desde Sapiens&Co. hemos podido comprobar que, al margen de que unas personas sean más creativas que otras por naturaleza, todos los trabajadores tienen un gran potencial creativo. En realidad, depende de lo inteligente que sea la empresa, o más bien, los empresarios, para saber explotarlo.

Lo que sí podemos hacer es estimular esa creatividad, muchas veces escondida, y sin animarse a revelar, y para ello os dejo tres tips básicos a tener en cuenta:

  • Tenacidad: y es que ni a los más creativos, las ideas les vienen solas. Para que surja una buena idea, una propuesta o una solución única, hay que darle vueltas a la cabeza. Sólo pensando mucho se estimula la parte creativa del cerebro.
  • Confianza: aquí sí que tiene que ver el ambiente laboral. La empresa tiene que hacerle sentir al trabajador la suficiente confianza para que pueda expresar sus ideas sin temores. El miedo al ridículo o a perder el puesto de trabajo es el gran culpable de que muchos trabajadores prefieran no arriesgar y limitarse a hacer sus obligaciones, cuando bien podrían aportar de mejor manera o en otras áreas de la empresa.
  • Entusiasmo: es la tercera arista de este triángulo del proceso creativo. Si hay entusiasmo, se estimulará la producción de más ideas buenas.

Entonces, si el potencial creativo se ha convertido en un requisito casi indispensable en organizaciones de ámbito multinacional, y su demanda en los últimos seis meses ha aumentado considerablemente, mi pregunta es ¿qué esperan las empresas españolas para hacer lo mismo?

Deja una respuesta