oportunidad

En los últimos tiempos vengo observando, por fortuna, cómo los profesionales y empresas sacan fuerza de flaqueza y deciden dar un cambio para hacer cosas diferentes que les reporten resultados diferentes.

En estos últimos tiempos, todo el mundo habla de ‘reinventarse’ y yo prefiero hablar de ‘evolucionar’.

Evolucionar significa aprender, transformarse y crecer. Utilizar los recursos que ya se tienen para llevarlos a otro contexto y hacer que sean productivos. Desaprender y apartar hábitos y creencias limitantes. Centrarse en el equipo, en lo intangible, en lo que no se puede copiar. Mejorar procesos. Transformarse digitalmente para adaptarse a los nuevos tiempos. Estar en el mundo, formar parte de él y aportar lo mejor a la sociedad.

¿Quiénes evolucionan?

Concretamente evolucionan aquellos que planifican y tienen en cuenta el talento en la organización. Curioso, no??

Aquellos que planifican no se centran en lo urgente, sino en lo importante y antes de que lleguen dadas, ya las están viendo venir. La planificación es lo que tiene, que te permite anticiparte… Los profesionales y organizaciones que viven en lo urgente carecen de tiempo para pensar en lo importante, para planificar anticipadamente y para cumplir esa planificación. Siempre están resolviendo ‘cosas urgentes’.

Ahora bien, una planificación adecuada sólo puede ir acompañada de una toma de decisiones eficaz para ponerse en marcha y ejecutar el plan de acción. Si no hay movimiento, por mucho que se planifique, no se conseguirán resultados diferentes.

Tener en cuenta el talento de la organización aporta dos cosas interesantes. Por un lado, se produce una mejora de la competitividad porque el foco está puesto en el intangible de la organización, en el potencial de las personas, en aquello que no se puede replicar, que no se puede copiar. La idiosincrasia de la empresa, no el qué hace, sino el cómo lo hace. No el qué aporta al cliente, sino el cómo se lo aporta. La cultura organizacional, los valores y las creencias compartidas con los colaboradores y puestas a disposición de los grupos de interés. Y, por otro lado, ese foco en las personas permite compartir la planificación estratégica y dirigirse juntos hacia el nuevo objetivos común, caminando más rápidos hacia él.

Planificación y foco en el talento son un binomio inseparable porque, por mucho que se planifique, si la gente no ejecuta, la evolución no se producirá.

Algunos ejemplos…

El primer ejemplo es la persona que me ha motivado a escribir este post. Se trata de un amigo mío, directivo de primer nivel en una empresa de tecnología. Por un movimiento, nada claro para él, en el seno de esta empresa, toma la decisión de salir de la organización y buscar nuevos caminos, nuevos retos. Como vive en lo importante y no en lo urgente, él observa, analiza y concluye que no le gusta el rumbo que ha tomado la organización y decide (plan de acción) marcharse de la empresa. Pasan unos días, realiza el papeleo pertinente y se inscribe en el servicio de empleo. Esa misma tarde firma un contrato en una empresa de otro sector que necesitan un director de tecnología para consolidar su proceso de transformación digital. Quizá haya tenido miedo, pero poco… Y esto le ha permitido abrir su campo de visión y contemplar otras perspectivas. No limitarse y analizar. Desaprender y buscar nuevos retos. Ayer mismo le decía… «Nene… Tienes el récord de la reinvención!!». Planificó, tomó decisiones y se centró en su talento. Nada más y nada menos… Y ahí está, con trabajo y nuevos y apasionantes retos por delante para conseguir.

Toyota se anticipó al mundo actual allá por el 2002, cuando su CEO Fuijo Cho dijo: «Cualquier empresa que no esté dispuesta a correr el riesgo de reinventarse, está acabada. El mundo está cambiando demasiado rápido». Sus dos pilares son la mejora continua y el respeto a las personas.

Bildu Lan es una empresa navarra que antes de que la crisis les tocara, comenzaron un proceso de reflexión interna para reducir costes y preparar la estrategia necesaria para dirigir la empresa a buen puerto, en este caso uno internacional.

Supermercados como Día, Carrefour o Hipercor evolucionan para competir en el sector de las tiendas de los chinos que les estaba haciendo mucho daño y lanzan sus marcas Día Fresh, Carrefour Outlet o Supercor Express.

No sólo en España ocurren estas cosas. El mundo es global. Todos podemos estar en todas partes. Vidrios Marte, una empresa mejicana familiar de 30 años de experiencia en el sector de acristalamiento aislante para edificios, vira hacia el mundo ecológico y hace su oferta más ‘verde’.

No todo son éxitos… Tan sólo hay que mirar al gigante Nokia, quien ha perdido su foco y lleva unos cuantos años dando tumbos, sin acertar con productos que le devuelvan al lugar de donde viene. Sin embargo, todo apunta a que puede llegar a desaparecer.

Conclusiones…

El mercado no tiene piedad con las compañías. No sirven los años de permanencia de una empresa en el mercado. Sirve que esa empresa sea dinámica y flexible, que se adapte a los cambios, que evolucione, que busque y consiga resultados diferentes, que cuide a su gente, sus clientes y sus colaboradores, que descubra y desarrolle el talento interno. Y que se enfoque en la planificación y el intangible, más que en el producto final. En el proceso, más que en el fin.

Sólo aquellas compañías que gestionen bien su potencial y su cambio conseguirán llegar a la madurez.

Y ahora te invito a reflexionar… ¿En qué se potencia y en qué se limita tu organización?

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