pesada-carga-04

Uno de los fenómenos que se observan en las decisiones empresariales de las pequeñas empresas que son la mayoría en los últimos tiempos es la creciente tendencia a la reducción de gastos, especialmente de los fijos, o en su defecto su conversión en costes variables.

Dicho de otro modo, “aligerar” en todo lo posible la “estructura” de las empresas… reduciendo con ello el riesgo de pérdidas a corto plazo y sobre todo de impagados.  El ejemplo paradigmático es la reducción de plantillas a cambio de subcontratar todo lo subcontratable.

Por supuesto esto no es posible siempre para cualquier coste ni para cualquier tipo de actividad. Pero cuando es posible, e incluso en algunos casos donde hasta hace muy poco resultaba impensable… empieza a ser la tónica.  Y no me refiero solo a la mano de obra y al personal… donde también está sucediendo.

Ya no se compran vehículos, herramientas o equipos pesados sino que se alquilan, ya no se dispone de equipos propios sino que se subcontratan tareas. Se repara todo lo reparable, se busca de segunda mano o se compra en internet. La oferta de autónomos y pequeños empresarios lo permite: disponibilidad y los precios; la necesidad en una palabra.

Por poner una muestra, hace poco nosotros mismos hemos contratado por internet unos folletos a una web “española”… que tiene los talleres en Alemania y que cuenta con grupos de personas para atender a los diferentes clientes de diferentes países de Europa, entre ellos un grupo de españoles que nos atendieron perfecta y estupendamente… y sensiblemente más rápidos y baratos que las imprentas “cercanas”

Otro fenómeno curioso es la “amplia oferta” de locales y oficinas por precios impensables, que provocan mudanzas de inquilinos y bajadas de precios. Resulta que ahora lo valioso no son los locales sino los inquilinos … vivir para ver …

O el incremento de la economía de trueque: intercambio de servicios entre empresas pequeñas … que no se facturan y que no requieren flujo monetario … ni IVA … (en realidad sí lo requieren … pero  … ¿cómo se demuestran?)

Y en principio podría pensarse que tiene que ver con la situación de crisis que atravesamos… pero no solo, esto no lo explica del todo.

La cuestión es que más que una situación coyuntural, cada vez se ve más como un cambio de modelo y una tendencia que indica no ya una coyuntura … sino un cambio de paradigma, un cambio de modelo.

Posiblemente tenga más lecturas, pero desde mi punto de vista, las empresas se están quedando con aquella parte del negocio que hacen mejor o pueden controlar a cambio de rodearse de una red de proveedores – colaboradores con los que pueden contar en caso de necesidad sin tener que incurrir en costes fijos de locales o naves, maquinaria o personal. Solo usan y pagan por lo que necesitan cuando lo necesitan; es decir, cuando tienen la venta cerrada.

Y como consecuencia de esta tendencia cada vez más extendida, las empresas tienen cada vez menos “tamaño”, menos compromisos, trabajan en proyectos más a corto plazo y lo que pierden de capacidad lo reducen de riesgo y lo ganan de agilidad y capacidad de adaptación: se vuelven más versátiles.  Y esto siendo duro no es malo, al contrario, viene bien.

Paralelamente se reducen los plazos de cobro y pago y las necesidades de inversión. Más que como una opción, como una necesidad: ¡ Vamos que no hay más remedio ¡ Y como los bancos no dan crédito … las pequeñas empresas no tienen otra que aprender a vivir sin créditos. Que es duro, pero que viene bien. Cuando aprendamos … será estupendo … menos para los bancos.

Por supuesto “la guerra de los elefantes” transcurre por sus propios derroteros: grandes multinacionales, organismos públicos, etc. Pero incluso éstos están planteando reducciones de costes fijos… solo que en lugar de cambiarlos por costes variables los cambian por … deslocalizaciones, cierres o incluso … nada. ¿Nada? … sí nada, nada de nada.

Deja una respuesta