Esta semana después de algunas de silencio, me permitiré una pequeña “venganza” contra las compras navideñas y frente a las rebajas ahora en acción.

Consumir a toda costa: este es el signo distintivo de nuestros tiempos. No importa qué, no importa cuánto, no importa cuánto cueste, sólo importa consumir y hacerlo cuanto antes, rápido, ya. Te lo dice la publicidad, lo gritan los escaparates, te lo dicen tus hijos (insaciables e infinitos), te lo dice el gobierno, lo dicen los periódicos … “hay que reactivar el consumo”, “las ventas de automóviles, de viviendas, han descendido” ¡¡ Corramos a ayudarlas para que no se caigan !! (Las pobrecitas …)

Y si hay que endeudarse para consumir … ¡hágalo! y ¡hágalo ya!, es más los expertos dicen que hay que reactivar el crédito para ¡¡reactivar el consumo!!, cualquier cosa con tal de que usted, nosotros, todos consumamos, lo que sea, como sea …

Y no cometa el error de pararse a pensar cosas del tipo: ¿para qué?, o ¿hacia dónde?, o las más peligrosas de ¿Lo necesito?, ¿Realmente tengo que comprarlo?; ¿Ahora? Si cae en en esa trampa puede ser que sea usted el culpable del desastre … y cometer el pecado capital de dejar de consumir, o consumir menos. ¡Eso nunca! ¡Por Dios!

Pero no se preocupe, este riesgo no es muy grande, para evitarlo otros ya han pensado por usted y se lo recuerdan a cada paso en los periódicos, los carteles, las vallas, la televisión, en el autobús, en la radio, … para no correr riesgos … ¿Lo necesito? Por supuesto que lo necesita …¿Todavía no lo tiene?; No espere a tenerlo; Últimos días, última oportunidad; Toda la gente importante lo tiene …. ¿Pero el qué? No importa, pero cómpreselo YA.

Tengo un amigo que durante muchos años ha pasado las vacaciones de Navidad en algún país musulmán, precisamente para huir de la fiesta orgiástica del consumo en que se han convertido las “navidades”.

Hace ya algunos años que no lo hace, porque las “navidades” … también se celebran en los países musulmanes, y no se trata de una festividad religiosa, no, ni mucho menos. Son como aquí, se trata de los regalos, de las comidas, de las cenas, de las tiendas, de los adornos, en definitiva de consumir, ¿el qué? No importa, que sea rojo y tenga luces; si es caro mejor…

Este amigo mío está pensando en el Tibet para el año próximo … pero ya saben, allí hay muchas tiendas de chinos (y muchos chinos, más que tibetanos)… y casi seguro que es peor.

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