trader

Últimamente estamos viviendo acontecimientos increíbles que sientan precedentes en la economía de la UE. El rescate a Chipre ha sido una de las situaciones de máxima tensión en esta unión de países que empezó como una gran plataforma para favorecer el comercio, progresó hasta una unión económica y ahora, a unos y otros está costando el dinero. Decía un amigo catedrático de economía que deberían cambiar el famoso refrán a: «La unión hace la fuerza si y solo si se gestiona en condiciones«.

Y ante todo este follón de depósitos, con unos bancos que están locos por captar pasivo a unos clientes que tienen el miedo en el cuerpo, con un crédito que no fluye y está ahogando a las empresas y haciendo resurgir el más ancestral sistema económico, esto es, el trueque… «¿Qué hacer profesor?» le pregunté mientras compartíamos una cerveza el otro día (que la cosa está muy mala y la crisis es galopante pero los bares siempre están llenos).

Con sorpresa, me dijo, «¡Jugar con el dinero!». Y le tuve que dar toda la razón porque su planteamiento era bien sencillo… «Si tú le dejas dinero a los bancos y ellos juegan con él para ganar más dinero y darte una mínima parte y si al final no vas a tener garantías de que te lo vayan a devolver y si lo hacen va a ser porque tú les has regalado más dinero vía impuestos, por qué no juegas tú directamente y al menos, si te equivocas, te equivocas tú y no se equivocan por ti».

Siguiendo la conversación le pregunté: «Pero antes de jugar, habrá que ahorrar ¿no? Sobre todo teniendo en cuenta que dudo yo que me quede pensión. ¿Me hago un plan de pensiones profesor? ¿Lo meto en un depósito? ¿Cómo ahorro?» Sorpresa de nuevo, ya que me hizo reflexionar sobre el ahorro más seguro que hay hoy en día. Párate a pensar un segundo. Los fondos de pensiones, los hay de cientos de tipos, con miles de cláusulas… Que si renta variable, que si fija, que si me deduzco impuestos ahora pero los pago después, que si me penalizan por retirar el dinero, etc. Los depósitos, ya estamos viendo en Chipre. Y todo eso, encima, lo mueven los bancos (esos tipo Bankia, quebrados pero endorfinados con tu dinero y el mío que dicen ahora que van a hacer banca con principio, que manda…).

Insistiendo al prestigioso catedrático sobre cómo ahorrar, sobre qué producto comprarme o qué caja fuerte instalar o en qué lugar del colchón meter el dinero, va y me dice: «El mejor producto de ahorro que hoy en día se puede adquirir es la deuda pública«. ¡Toma ya! Y se queda tan pancho. «La deuda pública es algo sencillo de entender, es como un plazo fijo a un interés garantizado, sin intermediarios bancarios y con la máxima seguridad. Fíjate si es seguro que te lo van a cobrar a tí, a mí y al vecino. El Estado siempre gana, nunca quiebra, siempre puede pedir dinero a unos pocos (subiendo determinados impuestos), a todo el país (subiendo impuestos transversales como el IVA) o a todos los europeos, que para eso estamos unidos (esto es lo que está pasando con los rescates). Vamos, que cobrar, vas a cobrar y ganar dinero, vas a ganar mucho más que con cualquier depósito (la rentabilidad de las Obligaciones del Estado a 10 años es del 4,9%, por ejemplo)». ¿Cómo te quedas? Yo cuajado…

Pero no queda ahí la cosa, empezamos hablando de jugar con el dinero. «Eso de jugar con el dinero, ¿de qué va profesor?» Y presto a ilustrarme sobre un mercado al que siempre he tenido miedo, me contestó lo siguiente: «Ahora que ya hay unos ahorritos bien colocados, toca poner el dinero a trabajar por tí igual que tú trabajas por él o que el banco trabaja por jugar con él a las casitas, como han hecho. Hay que dedicar una parte de tu liquidez, siempre que puedas, en lugar de a depósitos o a pamplinas de esas, a jugar tú con tu propio dinero, en algo que se entienda y que sea de verdad. La gente comete el error de jugar a la bolsa sin saber de bolsa. Para toda esta gente, yo recomiendo lo que yo hago, el mercado de divisas o FOREX«.

Seguro que hay muchos que no tenéis ni idea de qué es eso. Bueno pues, para entendernos, seguro que alguna vez habéis viajado fuera de la Unión Europea y habéis tenido que cambiar moneda. Los típicos dólares para EEUU, dírham para Marruecos o cualquier otra. Bien, ahora imagina convertir eso en un mercado enorme, de todo el mundo y con todo el dinero que se cambia en unas y otras divisas en el comercio internacional todos los días. Lo que tenemos es un mercado de máxima liquidez (lo que se mueve es dinero y el cambio de inmediato aunque hay otras modalidades), abierto 24 h en todo el mundo, que se opera por internet (desde tu casa y en pijama) y que mueve al día, nada más y nada menos, que 3 trillones de dólares (para que te hagas una idea, lo que se mueve en el FOREX en un día es lo que se mueve en Wall Street en un mes).

Abrumado por la información que el adiestrado profesor me daba, le pregunté con toda mi ingenuidad: «Pero eso, será muy complicado ¿no?» Y con una sonrisa en la cara, contestó: «Para nada, yo opero en pijama, con un café, todas las mañanas. Uso una plataforma que te facilita todo el análisis, que es muy intuitiva y con la que puedes hacer operaciones de diferentes tipos (transacciones en el acto, pactadas para un momento futuro, jugando a cómo evolucionará la divisa como si fuera la bolsa…). Se llama Alpari, son los líderes del mercado en Reino Unido (el 50% de las transacciones se hacen en EEUU y Reino Unido) y en un año he aprendido un montón de esto. Tanto que he hecho mis primeros 10000 €.» ¿Cómo te quedas? Yo cuajado…

El caso es que me he lanzado a probarlo. Me he registrado en Alpari (que es gratis), he trasteado un poco, he recibido un par de consejos (en Español) y he probado con los primeros 5 cambios, por mi desconocimiento de todo esto, con operaciones al contado, en el acto. Y me he sorprendido, creo que he pillado una buena racha pero pasando por 4 divisas, al final del día (le dediqué todo un día en plan friki, eso sí), he conseguido sacar un 10% de rentabilidad. Sí, cuando acabó el día tuve esa sensación que entiendo tuvo el tío del banco que se inventó esto… Si tuviera más dinero, si convenciera a gente para mover su dinero… Pero olvídate, mueve el tuyo, defiende que cada uno pueda ser su propio trader (que así es como se llama esta profesión). Lo que sí tengo claro es lo que decía el profesor al principio: «Con el dinero sí se juega y para que juegue otro…»

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