Ayer llegó septiembre, mes famoso por marcar el inicio de proyectos que (casi) nunca finalizamos: cursos de idiomas, dietas, … Pero, no sólo en el terreno personal, en el de la empresa también. (Casi) todos los empresarios aprovechamos las escasas vacaciones de las que disponemos para recuperar fuerzas, disfrutar de familia y amigos… y, también, para idear nuevos proyectos que poner en marcha en nuestras empresas cuando volvemos a la carga en septiembre. A menudo, y por diversas razones, estos proyectos los empezamos, pero (casi) nunca los finalizamos.

Si tienes el hábito de empezar muchos proyectos, pero no acabar ninguno, a continuación, te doy algunas claves para cambiar ese hábito.

Sé selectivo/a y no empieces un proyecto hasta estar seguro que estás interesado realmente en él. Si quieres en vez de «tirarte a la piscina», prueba a meter solo un pie en ella para comprobarlo.

Haz una estimación de todos los recursos necesarios para sacar el proyecto adelante para poder tener una visión global del proyecto.

Planifica el tiempo y las energías a invertir, e inclúyelos como tareas en tu agenda diaria. 

Olvídate de ser un perfeccionista. Si te has quedado estancado en una tarea del proyecto, apárcala y sigue con otra nueva tarea. Vuelve con ojos frescos a la tarea anterior para ver si puedes resolverla.

Comprométete con tu proyecto, concediéndote a ti mismo la opción de abandonarlo si realmente no se alinea con tu visión. 

Visualiza el final para poder avanzar cuando te encuentres con tareas que no te guste realizar, pero que sean necesarias para el proyecto.

Diviértete desarrollando tu proyecto, porque haciendo aquello que te hace más feliz en cada momento, te hace ser más productivo.

Registra tus progresos marcándote KPIs (indicadores) a alcanzar a lo largo del desarrollo del proyecto.

Celebra tus avances en el proyecto, haciéndote un regalo como tomarte un día libre.

Abandona el proyecto si no ves funciona o cuando realmente hayas perdido interés en él, antes de seguir perdiendo el tiempo en algo que no te atrae.

Si pones en práctica estas claves, tienes muchas posibilidades de, por fin, terminar ese proyecto que nunca finalizaste.

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