comercio

En los últimos días estamos siendo testigos de informaciones en todos los medios sobre incumplimientos normativos acerca de los productos confeccionados con carne, en principio de vacuno, aunque finalmente de caballo.

Estos incumplimientos se producen en las grandes marcas que producen masivamente, en sus cadenas de producción y que, supuestamente, pasan montones de controles de calidad en los que, supuestamente también,  deben analizar los parámetros que, posteriormente, realiza Sanidad con respecto a sus productos.

Sin embargo, todos esos supuestos se quedan en la nada cuando llegan los controles de Sanidad, se descubre el pastel y comienzan las derivaciones de responsabilidades. Como les han pillado, están obligados a retirar sus productos, pero no son capaces de asumir la responsabilidad de una pérdida de control en la cadena de calidad.

Y yo me pregunto… ¿Por qué, en sus etiquetados, aparecen composiciones diferentes a lo que realmente contiene el producto? ¿Son engañados por sus proveedores o hacen la vista gorda? ¿Controlan con efectividad la calidad de sus proveedores o los creen, sin más, a pies juntillas? ¿En qué medida se preocupan por la salud de sus clientes? ¿Importa sólo el vil metal, tanto para hacer productos más baratos, como para obtener una mayor rentabilidad?

Un quiebre en la confianza…

En cualquier caso, las consecuencias de esa ruptura de la calidad es un quiebre en la confianza. La confianza de la gran marca en su proveedor. Y, lo más importante, la confianza del consumidor en la marca.

Y un quiebre en la confianza suele tener grandes repercusiones para una gran marca. Repercusiones mediáticas que conllevan a una pérdida de credibilidad y, por ende, de rentabilidad.

Las marcas más pequeñas y los comercios son más artesanales en este sentido. Pueden controlar mejor su calidad porque todo está al alcance de su mano. Pueden dar una mejor atención al cliente porque tienen un mayor conocimiento de su producto y una amplia experiencia en él.

Las pequeñas marcas y el comercio tienen una gran baza en este momento, una gran oportunidad de hacerse un hueco por familiaridad, por confianza, por tradición y por estar al lado del cliente que, cada vez, lo necesita más.

El poder de New Media…

New Media es un claro apoyo para este sector porque les permite darse a conocer y llegar a una gran cantidad de potenciales consumidores a los que antes ni se imaginaban llegar por una cuestión de costes en promoción y publicidad. New Media abarata esos costes y permite presentar al mundo, no sólo el producto, sino la idiosincrasia de esa marca o ese comercio.

Nosotros lo sabemos bien, porque desde el área Sapiens&NewMedia acompañamos a las organizaciones, independientemente del tamaño de estas, en su transformación digital y contrastamos, día tras día, el poder de los nuevos medios para el aumento de visibilidad de las empresas, la mejora de su reputación, el gran poder de las conversaciones que se producen o la mayor eficacia en los sistemas de atención al cliente.

El factor clave: la diferenciación…

Las pequeñas marcas y el comercio tienen, por tanto, una oportunidad muy clara de diferenciarse y hacer las cosas de una manera diferente para atraer a sus clientes y a nuevos públicos para hacerles partícipes de su saber hacer, de su conocimiento y de su disfrute por sus productos y sus clientes.

Sin duda alguna, hay muchas grandes marcas que lo hacen muy bien. También hacen cosas diferentes. Seguro que todos tenemos en la cabeza a alguna de ellas. Apple, Google, Decathlon o Ikea son grandes marcas que se mejoran día a día para facilitarnos la vida a nosotros, sus clientes.

Y también conozco a pequeñas marcas y comercios que lo están haciendo excepcionalmente bien y están diferenciando con nitidez sus negocios para hacerse un hueco en un mercado muy competido con las grandes. En algún post posterior hablaré de algunas de ellas.

De momento, te pregunto… ¿Qué forma tienes de tratar a los clientes con la exclusividad y la elegancia de las pequeñas marcas que lo hacen excepcionalmente bien?

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