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Llevo años trabajando con organizaciones de todo tipo, tamaño y condición. Habré compartido momentos profesionales, codo con codo, con aproximadamente unas 500 personas diferentes. En todo este tiempo, he podido constatar que uno de los mayores males, epidemias y lastres de las organizaciones es la arritmia empresarial.

La arritmia empresarial es esa inercia propia que tienen las organizaciones a detenerse. Esa resistencia al cambio, al progreso, la mejora. Esa fuerza interior que hace que las cosas no pasen, que lo que se planifique no se ejecute y que, por consecuencia de cosas que dependen de nosotros (no de las condiciones de contorno), lo que tiene que pasar, no pase. Las ventas que tienen que llegar, no lleguen. O los productos que se tienen que lanzar, no se lancen. No hablo de ciencia ficción, no hablo de cosas lejanas. Estoy seguro de que hablo de tu empresa, de la otra, de la del vecino e incluso, para ser totalmente transparente y humilde, de la mía propia. Todas las organizaciones están sometidas a la arritmia empresarial. La clave no es eliminarla, no es posible. La clave es gestionarla, mitigarla, preverla y tratarla.

Nadie nos enseña a trabajar en equipo. Nadie nos enseña a convivir con las dificultades que tiene un negocio. Nadie nos prepara para pasarlo bien o pasarlo mal. Nadie es tan malo ni tan bueno. Cada persona es un mundo. Nadie se parece a nadie. No todos estamos preparados para formar parte de todas las organizaciones. Admitámoslo, esa es la esencia y el «para qué» de compartir una misión, visión y valores. Ese es el objetivo de crear una cultura organizacional. Alinearse y alinear al equipo con la organización. La realidad, en la práctica, es que aunque ese esfuerzo se haga (imagínate si no se hace…), la gente cambia y las cosas no funcionan para siempre. La clave está en gestionar estas fuerzas, estos desealineamientos, estos cambios de rumbo individuales y colectivos. De lo contrario, dejaremos que la arritmia se apodere de nuestra empresa y la lleve al paro cardiaco. Al cáncer. A la muerte.

No es una cuestión de Dinero

Muchos empresarios piensan que estas cosas se curan con dinero. Nada más lejos de la realidad. Pagar extraordinariamente bien a alguien no produce empleados ni más ni menos comprometidos. Los incentivos y buenos sueldos, por sí solos, no funcionan. Todo lo contrario, en muchas ocasiones, convierten a las personas en conservadores muebles que no quieren perder su silla y para aferrarse a ella son capaces de no hacer nada, de no arriesgarse para no equivocarse y de dejar pasar oportunidades sin pestañear.

Al contrario, la falta de dinero, esas tensiones de tesorería, liquidez, impagos, retrasos en cobros, etc. que muchos también estamos viviendo, tampoco son la causa de las arritmias. Puede que haya gente en tu organización que no esté preparada para soportar ese estrés y se supere ante situaciones de dificultad. Esto es un problema de arritmia empresarial, es una problema de esa persona. No es tratable corporativamente. Solo hay un arreglo posible: Operar a tiempo (esperar a que se enquiste y se convierta en cáncer no es la mejor opción).

No es una cuestión de Motivación

Superada la miopía que puede producir pensar que estos problemas son ocasionados por falta de dinero o de estrategia, muchos estaremos ya pensando en que lo que falta, entonces, tiene que ser motivación en el equipo.

Si estás en una de estas, no confundas una desmotivación crónica empresarial, que sí puede ser una causa de arritmia empresarial, con problemas personales de algunos, que se traen al trabajo y no se gestionan bien. O con vidas individuales cargadas de cargas (vaya la redundancia intencionadamente), dominadas por ocupaciones, tareas de poco valor, pensamientos poco constructivos y distracciones que hace que personas con muy buenas intenciones en origen, sean reos de una vida de la que no son protagonistas sino ejecutores.

Es duro erigirse en juez y hacer un análisis tan frío y despiadado pero mi experiencia me dice que hay dos tipos de miembros en un equipo: los que suman y los que restan. Si pierdes objetividad, te conviertes en padre de sus empleados y no en líderes de su organización, por experiencia personal te diré que acabarás frustado (no habrás conseguido nada), apretados (llegas tarde a lo importante y has perdido el tiempo) y enajenados (demasiado implicado para tomar decisiones sensatas). Esto sí que puede generar arritmia arritmia empresarial, no la desmotivación.

No es una cuestión de Liderazgo

¿Entonces el Líder tiene la culpa? Momentos de debilidad tenemos todos. Dudas, problemas, indecisiones. Imprevistos más grandes que nosotros mismos. Cosas que nos afectan. Sensibilidades. Es fácil que, con todo eso encima, los clientes, los proveedores y parte del equipo en horas bajas, pensemos que, si el problema es interno, tenemos que ser nosotros.

Después de verme como líder de un equipo, de hablar con muchos otros mil veces más experimentados que yo y de haber trabajado con tantos otros, tengo que confesar que ser «Líder» no significa ser un «Dios Todopoderoso». La función del líder no es resolverlo todo, comerse todos los marrones y es solucionarle la vida a la gente. La verdadera función del líder es hacer que la gente haga lo que tiene que hacer porque quiere y no porque se lo mandan. Es solucionar la arritmia empresarial. Y digo bien, empresarial, no unipersonal de los individuos que forman la organización.

El experimento Sapiens&Co.: T x (Actitud + Compromiso) + L x (Soporte Merecido + Determinación)

Como cualquier hijo de vecino, en Sapiens&Co. también padecemos y gestionamos esta arritmia empresarial. A veces la llevamos bien, a veces mal. No tenemos una fórmula mágica para responder a cómo solucionarla. Por ahora, no lo hemos conseguido del todo pero sí hemos llegado a algunas conclusiones interesantes en las que, quizás, no hayas reparado y puedan servirte para gestionar mejor tu arritmia empresarial:

  • Esto es cosa de dos. La arritmia no la soluciona solo el Líder (L) ni solo el Trabajador (T). Si una de las partes no quiere, no se solucionará. No hay equipo sostenible si el líder no se pone al servicio de su gente. No hay equipo sostenible si cada uno de los miembros que lo forman no posee las actitudes necesarias, el compromiso, el sentido de lucha, las ganas y la libertad de cargas personales necesarias para darlo todo en todo momento, especialmente cuando las cosas se ponen cuesta arriba (personal o empresarialmente).
  • El Trabajador, para funcionar bien, tiene que ser una persona trabajadora. Autosuficiente. Tiene que luchar por los intereses de la compañía. Ser flexible. Estar dispuesta a aprender. Tener ilusión por conseguir algo grande junto a sus compañeros. Aprovechar lo que la organización le brinda. Tener el compromiso personal, no económico, para hacer lo que haga falta. Para tener iniciativa. Para aportar todo y más, sin mirar el reloj, sin quejarse y siempre disfrutando.
  • El Líder, por su parte, tiene que ofrecer «soporte merecido». Es decir, estar al servicio, dando soporte a quien más se lo merece, a quien más se lo gana, a quien más lo va a aprovechar. Y debe darlo trabajando codo con codo. De igual a igual. Pringándose el primero. Trabajando el o la que más. Sirviendo de referente y ejemplo en todo momento. Inspirando, guiando, aclarando, aportando visión, ilusión y energía a los proyectos que se ponen en marcha. Explicando los «para qué» de las cosas. Enseñando los «cómo» de las actividades. Y midiendo, enseñando y proponiendo para mejorar. Siempre con determinación. Para no caer en la parálisis por análisis. Para ser justo. Para tomar decisiones difíciles. Para moverse rápido. También para apartar a los que no dan la talla. Operar cuando hace falta. Extirpar lo que resta. Y buscar a los mejores. Siempre mirando por la supervivencia, viabilidad y crecimiento de la organización primero; por el de los individuos de valor que la forman después; y, siempre a la cola y nunca a la cabeza, por él o ella.

No hay fórmulas mágicas. No es sencillo. Siempre nos vamos a equivocar. ¿Se te ocurre otro tratamiento? ¿Algún médico en la sala?

2 Replies to “Arritmia empresarial, ¿cómo solucionarla?”
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