Casi va terminando este 2012, lleno de cambios y sobresaltos, particularmente en lo económico. Echando un poco la vista atrás y haciendo un poco de memoria sincera seguro que podemos coincidir en una cosa al menos: “Nadie hubiera pensado que esto pudiera suceder”, O de forma más individual y personal: “nunca pensé que todo esto pudiera suceder”. Muchas cosas que dábamos colectivamente por seguras e indiscutibles se han revelado no ya discutibles o inciertas, sino directamente falsas.

Este análisis que propongo a cada uno le puede traer a la memoria diferentes cosas, especialmente si se ha visto directamente afectados por ellas. Todos podemos nombrar más de una decena entre las que no sería extraño incluir: la fiabilidad de nuestro sistema financiero, la honestidad de nuestros banqueros (y de nuestros políticos), la seguridad y solvencia de los organismos públicos, la seguridad de nuestros ahorros, la seguridad de la deuda pública (el Estado nunca quiebra, ¿recuerdan haberlo oído?), casas sin gente y gentes sin casa (los pisos nunca bajarán de precio, ¿se acuerdan?), trabajar para el Estado (la Junta, el Ayuntamiento, la Diputación…) es un trabajo seguro para toda la vida, ¿cómo me va a engañar el de la caja, si lo conozco de toda la vida?, etc.

También todos recordaremos: “No voy a subir el IVA”, “Los pensionistas tienen garantizada la revalorización de sus pensiones”, o “España está en la Champions League”, y muchas, muchas más perlas, demasiadas probablemente. Y, en medio de todo, porque en ello seguimos todos individual y colectivamente, nos seguimos preguntando: ¿qué podemos hacer?, ¿qué va a pasar?, ¿cuánto va a durar esto?

Sin ánimo de pontificar… no se fíen de nadie que les diga un plazo. Y digo que no se fíen porque en primer lugar, creo honestamente que nadie tiene ni idea (aquí cabría un adjetivo pero no lo voy a poner) y segundo porque no hay nadie con intereses particulares que hagan que su predicción o su receta no sea desinteresada. Yo no tengo plazos, ni recetas. Tengo algunas ideas que si bien no me atrevería a llamar recetas creo que pueden ayudar. Y algunas, no muchas, lecciones que creo que se deben extraer de todo lo sucedido. Ya que no puedo cambiar las cosas, sí puedo aprender de ellas, y compartirlo:

  • Esté atento a las señales: hay que leer mucho y diverso, de más de una fuente y de más de un medio. Como en la película, las señales están en los pequeños detalles y en las “contradicciones”, particularmente cuando lo que se lee o lo que se dice no concuerda con lo que se ve o se vive.
  • Cuando alguien repite muchas veces una cosa es que no está seguro de ella: Esto se puede aplicar a muchos ámbitos como el político pero también a otros “dirigentes” como banqueros, grandes empresarios y otros. Por ejemplo también es aplicable a los presidentes de club de fútbol cuando dicen “Nos hemos reunido para confirmar al entrenador” Todos hemos aprendido que esto significa que le queda un telediario al susodicho entrenador.
  • No se crea lo que digan, crea lo que vea que se hace: Esto es una consecuencia de lo anterior. Especialmente porque hay gente que desarrolla la “habilidad” para hacer una cosa explicando que realmente está haciendo otra distinta o directamente la contraria. Aquí también es importante estar atento a las señales, es más ver como alguien explica que está haciendo lo contrario de lo que se sabe que está haciendo es otra clara señal. Para poder hacerse una idea es importante informarse por más de una fuente de tendencia claramente diferente.
  • Use la lógica, su propia lógica: Que no le engañen ni le den coba (expresión gaditana tremendamente afortunada que significa que te engañen con lo que te dicen). Hay que aplicar la lógica, la propia, la que uno tiene y le sirve para caminar en la vida… y hacerle caso, especialmente cuando la lógica se contradice con la realidad, este es un signo evidente, o cuando la lógica detecta “grietas” o fisuras. Si hay algo que no entiende o no entra en su lógica lo más probable es que no sea de fiar, y no es usted que “no entiende”, no es suyo el problema, el problema es del que le “vende” o intenta convencer… que no logra su objetivo.
  • No entre en pánico pero no se quede a esperar: Cuando las señales le aconsejen actuar, hágalo, de forma prudente, pero hágalo. Si necesita tomarse un tiempo para “llorar”, hágalo, pero que sea breve, y cuanto antes prepare una (o varias) alternativas de acción.
  • Si no lo entiende no es para usted: Esto es particularmente aplicable a los “consejos” sobre inversión, pero también sobre compras de cualquier tipo de productos. Un viejo truco de vendedor es explicar las cosas con un lenguaje “técnico”· para poner al comprador incauto en la tesitura de no reconocer que no lo entiende… y hacer más fácil la venta, o mejor dicho la “colocación” del producto.

Por supuesto que esta lista es más larga, pero para no aburrir al respetable, dejaremos alguna para la semana que viene. Por cierto se admiten aportaciones y críticas…

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