Si se toman la molestia de buscar en cualquier manual de inversiones o mejor hacer una rápida búsqueda en internet sobre los criterios que se deben utilizar para las decisiones de inversión se toparán seguro con términos como VAN, TIR, Pay Back (plazo de recuperación), si profundizan algo más seguramente se enfrentarán a los flujos de caja descontados, la tasa de descuento e incluso que el TIR corregido. Como en la ayuda de cualquier programa de Microsoft que se precie técnicamente perfecto, pero perfectamente inútil para lo que se pretende. De hecho son los criterios usados por los expertos financieros de las grandes empresas. Pero autónomos, pequeños empresarios o profesionales no son expertos financieros y los criterios de inversiones prácticamente traspasan el ámbito financiero para introducirse en la “filosofía”, la metafísica o las técnicas adivinatorias, pero este es otro tema.

Podría hacer una explicación de los criterios y en qué casos son más indicados unos que otros… pero… ¿para qué?; Sería otra explicación técnicamente perfecta y muy probablemente… inútil. Así que mejor, voy a proponer algunos razonamientos de sentido común que (espero) cualquiera pueda entender y aplicar.

El planteamiento que propongo es una serie de preguntas para hacerse y responder individualmente y luego si fuera el caso con los demás socios implicados.

¿Es una inversión o es un gasto? La diferencia entre inversión y gasto es que el gasto solo genera “pagos”, sin embargo una inversión genera pagos (o gastos si se quiere) pero también ingresos. Así que lo que estamos valorando o alguien nos propone, ¿genera algún ingreso o solo genera pagos?  Un gasto no es una inversiónNUNCA.

Claro que las inversiones son mucho más “elegantes” que los gastos. Si nosotros fuéramos los vendedores de cualquier cosa… la presentaríamos como una inversión, nunca como un gasto.

Así que esta es una buena regla: Cuando nos presenten algo como inversión … hay que desconfiar …  A veces incluso cuando nos quieren vender algo que es claramente gasto, se “mezcla” o combina con una inversión para que el conjunto adopte la apariencia de una inversión.

Un ejemplo de esto son las impresoras de inyección de tinta. ¿Todavía hay alguien que siga pensando que el negocio está en las impresoras …? No, claro que no, está en la tinta en la que además se tomarán muchos esfuerzos (de marketing y técnicos) para que sea la original.

Una buena imagen mental de qué es una inversión es lo que hace un agricultor cuando siembra: está invirtiendo (la semilla, el abono, la preparación del terreno, etc.) en la esperanza (que no la seguridad) de que recogerá la cosecha y que con un poco de buena suerte será mejor de lo que espera. Es un «negocio» que conoce porque lo ha hecho otras veces y aunque sabe que hay muchas cosas que se escapan de su control (la lluvia, el tiempo, las plagas, el precio en el mercado cuando recoja, etc.) y es consciente de los riesgos confía en su experiencia y conocimiento para gestionarlo.

¿Lo necesita realmente? La palabra “necesidad” muy a menudo se confunde con “deseo”. Los que tienen hijos lo saben de sobra. Y ahí está la cuestión: ¿se necesita, o se desea? Pregúnteselo a sí mismo, y respóndase poniendo cara de “me estoy creyendo todo lo que me digo”.

La siguiente cuestión, puesto que si definitivamente se trata de una inversión es ¿Qué ingresos le reportará? Esto tiene que ser cuantificable en números seguidos del símbolo de euro y cada uno de estos números terminados en € acompañado de una fecha. No sé si me explico suficientemente claro: un calendario de cobros.

Y por tanto nada de “beneficios” de difícil cuantificación como “imagen”, “futuro”, “introducción en el mercado”, “inicio de un proyecto mayor” y similares. A otro perro con esos huesos…: calendario de cobros con cifras y plazos claros. Porque lo que sí es totalmente seguro es que el calendario de pagos se producirá. Bueno, a lo mejor no, a lo mejor se producirán los pagos de la inversión y algunos más asociados o motivados por ella con los que no se contaba.

E inmediatamente a esta pregunta ésta otra: ¿qué garantía tiene de que se cumplirán los ingresos y los plazos de sus correspondientes cobros? Si se trata de una inversión repetitiva (por nosotros mismos anteriormente), repetida (por muchas otras empresas similares), extendida por otras partes de España, Europa, etc. y conocida (se sabe su funcionamiento, sus averías, su rendimiento, etc, etc) este punto puede no ser crucial, pero si no es el caso: ¿Existe algún contrato por escrito?, ¿alguna garantía documental? Y si es así ¿quién la firma? Esto ya puede ser más complicado.

O resumiendo ¿cómo de fiable es el calendario de ingresos y cobros? O lo que es lo mismo ¿cuánto nos lo creemos?, en el sentido de ¿cuánto estaríamos dispuestos a arriesgar en base a este calendario? Porque esto es esencialmente una inversión, una apuesta con un porcentaje de riesgo controlado pero otro porcentaje incontrolado y por tanto al azar.

¿Apostamos o no apostamos?, ¿Invertimos o no invertimos?; ¿Nos la jugamos o no?

Todavía faltan algunas preguntas cruciales que dejo para una segunda entrega.

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