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¡Estoy muy feliz! Ayer tuve ocasión de reencontrarme con mis dos mejores amigos, un español-americano que conozco hace 20 años y que no veía hace 5 y un amigo que lleva 1 año estudiando en Londres. Eso me hizo recordar mi etapa en EEUU y Londres y cómo todo ese trasiego pasó rápido, en pocos años, a velocidad de vértico y sin mucho tiempo para disfrutar y darme cuenta de lo que estaba suponiendo para mi futuro. Lo cierto es que el inglés está en mi día a día, cada vez más. Este 2012 me dio por medir cuánto tiempo vivía en inglés y, especialmente en una parte importante de mi vida, la lectura y el estudio, casi todo lo que entra por mis ojos es en inglés.

No haré apología del inglés porque, creo que con la que está cayendo y con los flujos de «ninis» hiperpreparados que están saliendo del país, no hace falta decir que es muy importante dominarlo, creo que todos nos estamos dando cuenta de que es un imprescindible, tan normal en el mundo como sumar o multiplicar. Yo siempre he dicho que quien no sabe inglés, al menos para defenderse y chapurrear, es analfabeto y hoy más que nunca lo mantengo. Pero la historia de hoy no va sobre el inglés, va sobre un personaje que encarna a la perfección lo que es un empresario con las cosas claras: Richard Vaughan.

Richard, un tipo controvertido

No pretende contentar a todos. Tiene seguidores y detractores. O lo odias o lo adoras. Lo tiene claro, es él en estado puro. Su marca es su nombre. Controvertido y cañero es un tipo capaz de convencer a cientos de personas de que pueden aprender inglés pero que para ello tienen que superar el miedo al ridículo. Y las convence tan bien que hasta tiene un programa de radio donde invita a alumnos y cuando alguien la caga, él te corrige, te echa la bronca y hasta en ocasiones se cabrea en directo.

Moraleja: Haz algo bueno para unos pocos, no algo mediocre para muchos. No prestes demasiada atención a lo que dicen de ti. Sé fiel a tus principios, pide perdón cuando la cagues y haz algo con personalidad propia.

El Método Vaughan

No voy a hablar de cómo enseña inglés sino de cómo gana dinero con ello. La claves de su éxito son 3 (en mi opinión):

  • Keep it simple!: Lo típico que estamos hartos de escuchar pero que no es tan fácil de hacer. Eso que Steve Jobs llamaba «diseño» (no es sólo como se ve, es cómo hace sentir y cómo funciona). Richard ha roto reglas, ha empaquetado el inglés, le ha puesto nombre a un itinerario de clases, ha simplificado la manera en que enseña, ha creado un camino claro con pasos sencillos y, sobre todo, ha simplificado la manera de contar su propuesta comercial. Sencillo, simple, metódico, divertido, centrado en el cliente y con el foco en la calidad y la experiencia en las clases (el profesor).
  • Multicanalidad: Hoy en día este concepto está completamente en alza. Alianzas, formatos, branded marketing, etc. es el día a día de Vaughan Group, los ves hasta en la sopa y eso no es casualidad, es fruto de muchísimo trabajo detrás, de que mucha gente apueste por sus contenidos, por esa marca. Desde tener una radio o programas de TV para «enseñar» inglés y, sobre todo, fomentar el aprendizaje del inglés; hasta un coleccionable con El Mundo, que es lo último que he visto en la calle de esta gente, todo es fruto de una estrategia de multicanalidad, de aprovechar al máximo sus contenidos, métodos, profesores, recursos, etc.
  • Don’t give up!: Perseverancia, salir a por el cliente, romper las reglas, vender todo esto de manera más proactiva, empaquetar el inglés y ponerle un lazito, hacérselo entrar al cliente por el ojo, hacer didáctica sobre la importancia de saber este idioma (u otro, que ahora también enseñan alemán y demás). Vaughan y su éxito no es algo que haya surgido de la nada, de la noche al día; ha necesitado muchos esfuerzos, de mucha creatividad, ha requerido 34 años de dedicación, de muchos tropiezos, de muchos fracasos y, sobre todo, de no rendirse y de crear un gran equipo, tanto de gestión como de profesores.

Moraleja: El éxito es 50%  estrategia, 50%  una ejecución concienzuda. Los planes nunca funcionan, las cosas siempre salen peor de lo que esperas, siempre cuestan más de lo que prevés y siempre tardan más de la cuenta. No te rindas, trabaja más horas, más duro, más tiempo, equivócate, equivócate otra vez pero equivócate mejor. Sí, vas a perder pasta, vas a sentir que lo que ganas por un lado lo pierdes por otro pero sigue adelante, no te rindas.

Abonate al «sí»

La cultura que crees en tu compañía es la clave de que las cosas vayan más rápido o más lento. Lo que los que nos dedicamos a esto llamamos «estilo de liderazgo». Cómo tratas a tu gente, qué les inspiras, qué mensajes les lanzas en el día a día, qué ejemplo les das, cómo transmites a dónde quieres llegar, cómo les motivas, cómo les felicitas, cómo les exijes… Eso es el alma de tu compañía, el árbol de transmisión de tu equipo. Personalmente, me encanta la que Vaughan cuenta que hace:

  • Nunca es tarde si la dicha es buena. Es lo que cuenta a sus alumnos mayores, empieza a crear cultura desde los clientes. Lo importante es ponerse a hacerlo. Da igual si eres demasiado mayor. Si has hecho tu vida de otra forma. Lo importante, es hacerlo, es atreverse. Es darte cuenta de que, si no lo intentas, no lo conseguirás; si no lo haces, no sabrás si funciona. Esto es algo que Richard ha aplicado a su vida, así se ha atrevido a lanzar canales de radio, música, métodos para aprender inglés (léase paquetes con lacito que comercialmente funcionan genial porque son sencillos de entender), coleccionables, libros, DVDs, programas para niños y hasta un Centro Académico de Excelencia del Inglés (una academia de inglés bien montada para entendernos, pero no me negaréis que la fórmula comercial es muy buena).
  • «Sí, se puede. Puedes hacer lo que quieras.»  Es la máxima de la compañía. Es la gasolina que les mueve. Una filosofía muy clara, muy americana, centrada en que no existen límites, en que hay que atreverse, en que hay las mismas probabilidades o menos de pegársela que de triunfar. Es coaching americano en estado puro, un chute de positivismo, de superación, de competitividad, de «dame lo mejor», de «puedes hacer más». Si a esa actitud le sumamos una buena estrategia, una buena planificación, una ejecución perseverante y una gran capacidad para asumir golpes, levantarse cuando te caes, cambiar rápido cuando algo no funciona y ver las oportunidades antes que los demás, el éxito llega, antes o después pero llega.
  • ¿Ha acertado siempre? Pues no, se la ha pegado pero bien en algunas ocasiones. Pero, ¿sabes qué? Ha fracasado menos veces que triunfado y hoy por hoy es el tipo que más dinero gana enseñando inglés (o vendiendo productos derivados del inglés) de toda España. Es conocido por prácticamente todo el mundo que ha intentado aprender inglés en algún momento. Si hasta tienen un juego para la PSP…

Moraleja: El éxito es una consecuencia de hacer las cosas bien durante un tiempo. El éxito es para los que se atreven. Si no empiezas lo que sea, nunca dará resultado. Si no lo empiezas con el convencimiento de que vas a triunfar, te cansarás antes de llegar a conseguir nada. Si no lo empiezas con la humildad necesaria para darte cuenta de que el mercado siempre tiene la razón y que tus planteamientos pueden estar equivocados, acabarás chocándote contra una pared. La clave está en la capacidad de adaptarte, de hacer, de probar algo un tiempo, ver cómo funciona y si no da resultado, probar otra cosa. Todo esto con cabeza, con coherencia, con sentido. Si lo haces, encontrarás la fórmula del éxito, seguro.

Así que, como a mí me gusta decir: «less talk & more action!«. Solo tienes que empezar. Solo tienes que abonarte al «sí». Y si no sabes por dónde empezar, necesitas que te enciendan bombillas o necesitas que te ayuden con tu Estrategia & Innovación, puedes empezar por abonarte a nuestro blog, es gratis; y cuando lo necesites, contar con nosotros para asesorarte, no cobramos por decirte lo que podemos hacer por ti.

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