valores y cultura

Triunfar es llenar de forma gratificante un vacío. Todo depende de la oportunidad.

¿Qué son los valores empresariales realmente?

En momentos difíciles, los seres humanos podemos sacar lo mejor o lo peor de cada uno, por eso, para trabajar felizmente es necesario revisar los valores, tanto individuales (de los directivos), como los institucionales. Este trabajo se dirige a la alineación entre ambos, a lograr la coherencia necesaria para mantenerse en el sendero del placer, el único que puede conducirnos al desarrollo de nuestro talento, y por ende al éxito en nuestros proyectos. Nos comportamos según nuestros valores, en función de realizarnos como personas.

Los valores empresariales son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y escoger unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro pero en el ámbito de la empresa. También son fuente de satisfacción y plenitud o por el contrario, insatisfacción y frustración dependiendo de lo ajustadas que estén nuestras acciones a lo que nos dicten nuestros valores. Nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos, personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y convicciones más importantes.

¿Cómo se aplica a la empresa?

En una organización los valores determinan el comportamiento que deben tener sus integrantes, y dependen de su Misión, su Visión y sus Propósitos. Por eso es muy importante que éstos estén alineados con los valores personales de quienes integran esa organización, evitando los conflictos a la hora de tomar decisiones, e impulsando a la acción.

La cultura organizacional es el fundamento de la identidad y facilita el entendimiento de sus integrantes. Gracias a ello, podemos valorar y jerarquizar las diferentes situaciones que se nos presentan y darles respuestas adecuadas y coherentes. En definitiva, si nuestra organización tiene su propia cultura definida, alineada a los valores, podemos actuar de manera estratégica y eficiente. Hablar de cultura en una organización es referirse a patrones de conducta específicos que pueden reconocerse, transmitirse y apropiarse. Los valores determinan cómo se relacionan los miembros de una organización.

La alineación y coherencia de los valores personales con los valores organizacionales conlleva a una alta satisfacción personal con el trabajo. Los objetivos de la organización y los de sus miembros cobran mayor significado e importancia. Por el contrario, si ambos tipos de valores no coinciden, la cultura de la organización se debilita y sus miembros comienzan a sentirse desintegrados.

7 valores clave que puedes aplicar en tu empresa

Sensibilidad con el equipo

Una de las principales condiciones para que los empleados se sientan a gusto y estén motivados en una empresa es que ésta les trate con respeto. Pero en nuestra opinión, el respeto va de serie así que lo que sería un verdadero valor sería la sensibilidad con la singularidad de cada miembro del equipo, la empatía con cada circunstancia y el entorno de confianza para que compartan sus escenarios sin miedo a oír eso de «aquí se viene llorado de casa» sino que se les ofrezcan facilidades para el desempeño de su trabajo y su desarrollo profesional.

Responsabilidad social

Toda empresa tiene una función social. No hay empresa en el mundo que no resuelva problemas de la gente y que, por tanto, directa o indirectamente puedan tener un impacto social. Esta responsabilidad tiene la vertiente más conocida, la medioambiental, que es muy importante. Pero también la vertiente social propiamente dicha, para con la comunidad donde está ubicada, donde debes trabajar en mejorar las condiciones de vida en las zonas donde están establecidas si no lo estás haciendo ya. ¿No sabes por dónde empezar? A veces se nos olvida el acto más importante de responsabilidad social que puede hacer una empresa, pagar bien (en cantidad, tiempo y forma) a sus trabajadores y generar empleo estable y que se desarrollo (en tamaño, talento, valor añadido, engagement del empleado…).

Sinceridad y honestidad

Una empresa debería tener en su ADN esto de ser claros, sinceros, honestos y no marear a clientes, proveedores, trabajadores, competencia… La transparencia no siempre es buena pero un poco de ejercicio de desnudez no es en absoluto malo para el negocio sino todo lo contrario. La vulnerabilidad hoy ya no es tan percibida como una debilidad sino como una sensibilidad.  Algo que puedes hacer es la presentación de cuentas económicas periódicas a los trabajadores. Contarles cómo va la empresa, qué impacto está teniendo en los objetivos marcados tanto esfuerzo de tanta gente, es algo que reconforta. La transparencia y la honestidad son imprescindibles para que una empresa pueda alcanzar una buena reputación.

Coherencia y consistencia

Es un básico pero a veces se hecha de menos. Hacer lo que uno dice que va a hacer. Seguir haciéndolo conscientes de que los resultados no llegan de inmediato y de que las estrategias que verdaderamente funcionan no son «fast food» sino que necesitan algo de tiempo y paciencia. Es así de simple.

Capacidad de mejora continua

Todas las empresas deben realizar análisis periódicos que les permitan descubrir cuáles son sus fortalezas y debilidades, saber qué errores cometieron en el pasado y no deben volver  a ocurrir. Uno de los grandes errores de las empresas es pensar que siempre tienen razón y su estrategia es la adecuada. Sin embargo, la autocrítica es capaz de detectar a tiempo errores que, a la larga, pueden salir muy caros. Esta capacidad de mejora continua, de cambiar lo que hay que cambiar aunque no haga falta ni nada vaya mal, simplemente por el hecho de hacerlo mejor es lo que nosotros verdaderamente llamamos innovar.

Aprendizaje y flow

Otro de los valores de una empresa y que también está relacionado con el punto anterior es la capacidad y conciencia de una empresa de que siempre debe estar en constante aprendizaje. Las cosas cambian y lo hacen muy rápido. La competencia se mueve y hay mucha gente buena y talentosa haciendo grandes cosas. No vas a ser el crack del universo al que nadie le sople, tienes que mantener esa tensión, esa vanguardia, esa valentía de aprender y poner en práctica o tu futuro estará bastante comprometido.

Constancia

Quien la sigue la consigue que decía el refrán. Es importante perseverar y transmitir a los empleados el valor del trabajo duro y de la constancia. Asimismo, los empleados deben ver que su constancia se ve reflejada en resultados, que redundan en beneficios tanto personales como para la empresa. Esto ayuda a reforzar su sentimiento de pertenencia con la empresa, su compromiso y sus ganas de seguir partiéndose la cara por algo que has montado tú, no ellos!

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