Ya hace tiempo que estoy, supongo que un poco como todos, cansado de hablar y hablar de la crisis, cansado de ver y escuchar peores noticias cada vez, y aburrido de ver como los que supuestamente tendrían que poner los medios para poder salir solo se culpan unos a otros intentando de paso salvar cada uno su parcela y privilegios.
Como decía la copla de Serrat, estamos todos (yo al menos lo estoy) “harto de estar harto …” Así que voy a salirme del “cuadro” para intentar aportar ideas de lo que se puede hacer, de lo que los pequeños: pequeños empresarios, autónomos, incluso particulares podemos hacer para intentar sino evitar sí capear la situación general.
No tengo ni pretendo dar recetas mágicas, sólo tengo mi experiencia y mi sentido común, acaso también algo he leído y estudiado, pero sobre todo, el sentido común.

1.    No se deje llevar. Tome usted las decisiones y la iniciativa. Si no toma decisiones, aunque piense lo contrario estará tomando la peor de las decisiones posibles que es dejar su futuro en manos del destino … entendiendo por destino lo que los demás y las circunstancias deparen. No cometa este error, si lo hace se equivocará seguro, así que haga algo, intente algo; puede ser que se equivoque, pero si decide dejarse llevar es seguro que se equivocará y por tanto estará renunciando a sus posibilidades.

2.    Mantenga la calma y la cabeza fría.  A veces, casi siempre, es peor la estampida que el incendio. No sobreactúe, no caiga presa del pánico, no añada otro problema a los que ya tenga. Analice la situación, particularmente analizando las repercusiones directas para usted o para su negocio. Intente generar alternativas, cuántas más mejor, y sopéselas de la manera más fría y sosegada posible, tanto en sus ventajas como en sus consecuencias. Entonces, y solo entonces tome una decisión.

3.    No haga planes a largo plazo. Las cosas cambian demasiado rápidamente, así que es preferible conservar la capacidad de maniobra en lugar de plantear estrategias a largo plazo. Piense que cada vez que toma una alternativa descarta otras, así que mantenga todas las opciones y puertas abiertas posibles, nunca se sabe cuál puede ser necesaria. Muchos intentarán que haga exactamente lo contrario … para salvar sus propias posiciones: por ejemplo los bancos, por ejemplo los estados.

4.    Suelte lastre, aligere su estructura. Hemos tenido demasiados años seguidos de bonanza y puede ser que tengamos inversiones, compras, gastos, contratos, etc, etc. Que en “aquellas” circunstancias podían sostenerse pero que en las actuales circunstancias, o ya no se pueden sostener, o bien comprometen nuestras posibilidades a medio y largo plazo. Suelte lastre, libérese de “ataduras”, es decir de gastos superfluos, estructuras innecesarias o sobredimensionadas. Intente en lo posible mantener su negocio y su empresa lo más ligera de equipaje posible y con la mayor capacidad de maniobra posible.

5.    Esté atento a las oportunidades. En situaciones de alarma la mayoría de la gente adopta decisiones irracionales, en realidad la mayoría de la gente adopta decisiones irracionales habitualmente, pero en tiempos de crisis lo hace todavía más y más rápido. En el momento y lugar más insospechado aparecen las mejores oportunidades. Por eso es importante estar vigilante.

6.    Sea desconfiado.  En tiempos de crisis hay demasiada gente vendiendo “oportunidades” y no siempre de mala fe. Especialmente peligrosos resultan los bienintencionados, particularmente si vienen de nuestro círculo más cercano. Otro grupo del que hay que desconfiar especialmente es de los bancarios y los tertulianos de bar o de radio, que tienen la misma credibilidad: ninguna; aunque unos cobran y los otros no. No se meta en lo que no entiende, o en lo que otros le insistan. Si le insisten es que ellos mismos tienen mucho interés en que usted “compre” sea lo que sea, así que no se deje liar. Una manera de protegerse, es jamás tomar una decisión de compra en caliente. Váyase a casa, dese unos días, dese un paseo o dos…. E intente pensar lo más racionalmente posible.

7.    Fíjese en lo que gente “relevante” hace, no en lo que dicen.  En épocas de crisis no hay nadie que pueda decir que no tiene ningún interés en decir o “aconsejar”. Particularmente los “expertos”. Así que no se fíe de lo que le digan, o por lo menos no del todo. Pero sí esté atento a lo que gente mucho mejor informada que usted y que la mayoría hacen en sus propios negocios o empresas. No lo pregonarán, ni aparecerá en los titulares de los periódicos, pero si es lo suficientemente observador podrá ver señales de qué tipo de estrategias adoptan gente con mejor información y criterio.

8.    Si puede, juegue a la contra.  Aunque de forma individual todos somos seres racionales, de forma colectiva no nos comportamos de forma mucho más inteligente que las ovejas en rebaño. Es triste pero es real. Así que … intente no comportarse como las ovejas. Si quiere tener una posibilidad tiene que intentar una estrategia diferente a la del común. Una de las maneras es centrarse en localizar los “huecos”, es decir, las oportunidades en lugar de sumarse al rebaño. La ventaja de esta estrategia es que se puede elegir y por tanto no hay que tener prisa, es más cuanta menos prisa … mejor.

9.    Si puede diversifique.  Mientras más repartido esté el riesgo menor es la probabilidad de que todo vaya mal a la vez, así que no apueste todas sus opciones a una sola carta. Intente mantener varias puertas suficientemente “alejadas” (distintas y diferentes) abiertas.

10.    Analice los negocios no en función del beneficio, sino en función del efectivo.  Puede parecer una contradicción pero no lo es. Hay un viejo dicho inglés que dice que “el beneficio es una opinión, el dinero en efectivo es un hecho” Y efectivamente así es siempre, pero especialmente más en tiempos de crisis. Lo importante no es cuánto puede ganar sino en cuánto tiempo puede recuperar su dinero y su beneficio, es decir, la facilidad para entrar …. y poder salir. Es lo que los analistas de bolsa llaman la “lección de la liquidez”: de nada sirve tener acciones (o cualquier otra cosa) que valga mucho si no las podemos vender …
Otro ejemplo de esto tiene que ver con los clientes: céntrese en los clientes que le paguen al contado y deje de venderle o véndale lo mínimo posible a los que peor paguen; por ejemplo los ayuntamientos y las entidades públicas. Si lo hace estará comprometiendo gravemente sus posibilidades.

Pero posiblemente el mejor consejo posible sigue siendo «Piense por usted mismo», lo cual en realidad son dos consejos: hágalo usted, no deje que otros lo hagan por usted, y lo que no es menos importante: NO deje de pensar.

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